Interrogantes como esta hacen saltar la curiosidad morbosa por las estadísticas, las particularidades, y lamentablemente a muchos les viene el recuerdo de algún caso que conoció en el barrio o en la propia familia; sin embargo, el objetivo del redactor es llamar la atención ante la dura realidad que cada año nos golpea en verano.
Factores como la avidez por refrescar ante el desesperante calor, conocer gente nueva y celebrar un logro académico, o el estrés que le genera a los adultos la permanencia en casa de los que comúnmente están en las escuelas, hacen relajar el control familiar y pueden conducir a un desenlace fatal.
Experiencias cercanas y algunos consejos que escuché sugieren medidas que, si bien no son absolutas, sí tienen resultados comprobados, por ejemplo: poner a los muchachos y muchachas una hora de retorno a casa y conocer con quiénes van a las áreas de ocio.
También funciona comprobar la presencia de adultos responsables en el grupo, educar desde la niñez con la confianza que permita al niño o adolescente decir lo que quiere hacer, narrar lo que hicieron él y sus amiguitos, con el objetivo de identificar factores de riesgo en la conducta o en los lugares a donde fueron.
Todo lo dicho es válido, pero en lo personal considero que, amén de que las responsabilidades en la casa y los trabajos que no cesan, lo ideal es que un adulto de la familia esté en el grupo, o al menos vaya de vez en cuando a echar un ojo.
Hay que entender que los jóvenes ya comienzan a tomar decisiones más razonadas, y las experiencias vividas pueden ayudar a las buenas conductas, pero en los niños y adolescentes NO.
En la adolescencia -ese período de la vida del que guardamos muy buenos recuerdos, y también en el que todos cometimos las mayores osadías porque creíamos que ya éramos adultos y podíamos enfrentar el mundo solos, pero ojo-, no se es adulto ni física ni mentalmente.
Entonces, necesitan más acompañamiento familiar, control y advertencias sin imposiciones para que entiendan el riesgo que enfrentan en cada situación.
Son estos, por lo general, según las estadísticas, los mayores casos de víctimas de ahogamiento en lugares vedados los que no está permitido el baño. Y corresponde a los adultos orientarlos en este sentido. Podemos divertirnos con responsabilidad.
Y las opciones pueden ser múltiples, según las edades, si pensamos con creatividad e implicamos a todos los factores del barrio y las instituciones