La funcionaria subrayó que el Sistema de Naciones Unidas en Cuba comparte esta prioridad en coordinación con contrapartes nacionales, y recordó que la Unesco ha reconocido en varias ocasiones el carácter inclusivo, equitativo y de cobertura universal de la educación cubana.
Como parte de la convocatoria, la organización definió cuatro líneas de acción: garantizar acceso a energía sostenible en cinco mil escuelas, promover huertos escolares y educación nutricional en la mitad de los centros educativos, apoyar a cerca de 80 mil docentes afectados, y facilitar materiales y habilidades para unos 600 mil estudiantes, con 25 mil jóvenes liderando proyectos de resiliencia comunitaria.
En ese contexto, la Oficina Regional desplegó nuevamente la ruta “Reconstruir la esperanza”, orientada a restablecer el aprendizaje en escuelas de Santiago de Cuba y Granma dañadas por el huracán Melissa.
Iniciativas similares se habían implementado anteriormente tras los impactos de los huracanes Oscar y Rafael y los terremotos ocurridos en Granma durante 2024, con el propósito de garantizar la continuidad educativa en situaciones de emergencia.
Lemaistre declaró que estas acciones buscan fortalecer la capacidad de respuesta del sistema educativo cubano y asegurar que los estudiantes y docentes dispongan de recursos esenciales para enfrentar los desafíos actuales.