Internacionales
No es nada nuevo. Todo sale del mismo cerebro conspirador, desde Washington: cuestionar todo lo que no se acoja a sus reglas, no reconocer a presidentes electos democráticamente, armar componendas para desestabilizar países y, muy importante, tratar de dividir al movimiento progresista en la región, exacerbando opiniones o conceptos sacados de contexto.
Aunque su obra quede y, por tanto, se conviertan en inmortales, poco a poco se han ido desvaneciendo, físicamente, muchos de los rostros legendarios que marcaron la convivencia cinéfila de tantos amantes del séptimo arte, a lo largo del planeta, por generaciones. El último en hacerlo, hasta el momento, fue Alain Delon, fallecido ayer, a los 88 años.