Internacionales
El anuncio del Departamento de Estado de Estados Unidos –hay muchos interesados en amplificarlo como gran noticia– sobre la exclusión de Cuba de la lista de países que no cooperan plenamente en la lucha contra el terrorismo, no ha sido más que el reconocimiento de lo que la Isla siempre ha hecho en todos sus años de Revolución: combatir un flagelo del que solo ha sido víctima.
Donald Trump, el republicano que aspira a ganar las elecciones de noviembre próximo y hacerse, por segunda vez, de la presidencia de Estados Unidos, aseguró que, ya instalado en la Casa Blanca, comenzará una deportación masiva de inmigrantes. Dijo que pudiera llegar a 20 millones durante su mandato, y que, para ello, usará la Guardia Nacional y el Ejército.