"En Cuba, los tumores malignos constituyen la segunda causa de muerte, y la provincia de Santiago de Cuba no escapa a este comportamiento. Al cierre del 2025, y como en años precedentes, mantuvimos esa triste estadística. Si bien hemos tenido períodos de discreta disminución, el año pasado observamos un ligero incremento en la mortalidad, un dato que siempre está íntimamente ligado al diagnóstico precoz y oportuno, una meta que no siempre logramos en todas las localizaciones y con todos los pacientes.
"En nuestra provincia, el cáncer de piel presenta la mayor incidencia, seguido del de mama, cérvix, próstata, los de vía digestiva y el pulmón. Sin embargo, es fundamental diferenciar entre incidencia y mortalidad. Los cánceres que generan mayor mortalidad en Santiago son, en primer lugar, el de pulmón y el de próstata. En las mujeres, le siguen el de mama y los digestivos. El desenlace no solo depende del tipo de cáncer, sino de múltiples factores: la situación particular de cada paciente, su estado inmunológico, alimentación, cuidado y respuesta al tratamiento. No todos se diagnostican en el mismo estadio. Un ejemplo claro es el cáncer de pulmón, que por lo general se detecta en fases muy avanzadas (estadio IIIB o IV), lo que inevitablemente empeora el pronóstico", explicó.
La pregunta de oro es: ¿cómo se logra un diagnóstico temprano? El primer filtro lo es el propio paciente. Estar pendiente de su cuerpo, de su salud, y ante cualquier alteración, síntoma o signo que llame la atención, acudir de inmediato al consultorio médico de la familia o al policlínico. "Lo más importante es que el paciente llegue rápido al sistema de salud, donde los facultativos realizarán el examen físico y el interrogatorio pertinentes para abordar el caso con integralidad y rapidez. El verdadero reto comienza cuando el diagnóstico se confirma. La atención al cáncer es compleja, requiere de muchos recursos y tratamientos costosos. Contamos con alta tecnología y medicamentos de avanzada, como los del Centro de Inmunología Molecular, pero su aplicación óptima depende del momento del diagnóstico y de la histología específica del tumor.
"Reconocemos las dificultades. En ocasiones, los tratamientos se interrumpen por situaciones específicas del paciente o por problemas técnicos, como la avería de equipos de radioterapia durante meses. Cada interrupción va en contra del pronóstico. Tampoco podemos ignorar el impacto del bloqueo económico, una realidad que nos obliga a adquirir medicamentos a través de terceros países a costos elevados, afectando la disponibilidad y sostenibilidad de los esquemas terapéuticos de primera línea. A veces debemos recurrir a alternativas de segunda o tercera línea. A pesar de estos obstáculos, el Estado y el gobierno hacen esfuerzos titánicos por garantizar la atención, y nuestros trabajadores de la salud en Santiago de Cuba ponen todo su empeño, sacrificio y sensibilidad en el cuidado de cada paciente y su familia, que recibe este diagnóstico como un golpe devastador.
"La batalla fundamental, sin embargo, es preventiva. Exhortamos a la población a modificar los estilos de vida. Debemos disminuir y erradicar el hábito de fumar –un factor de riesgo multicausal que afecta tanto al fumador activo como al pasivo–, proteger la piel de los rayos ultravioleta, mantener relaciones sexuales protegidas para evitar la promiscuidad y las infecciones que a largo plazo pueden derivar en cáncer de cérvix, y adoptar una dieta saludable baja en sal, azúcares y grasas. Es alarmante ver a jóvenes fumando en escuelas y calles, sin percibir el daño acumulativo y a largo plazo. Las féminas deben realizarse el autoexamen de mama y acudir al ginecólogo ante cualquier síntoma como sangrado por coito o dolor bajo vientre. La prueba citológica es una herramienta vital.
"En esta lucha, la comunidad es un pilar insustituible. Los CDR, la FMC, las escuelas y los círculos de abuelos y adolescentes participan en acciones de promoción y prevención. Sobrevivientes y pacientes con patologías premalignas comparten sus experiencias, transmitiendo un mensaje de esperanza y conciencia. El consultorio médico de la familia, con el apoyo comunitario, trabaja incansablemente para modificar hábitos y pensamientos.
"En este Día Mundial, el llamado es claro: cada uno puede hacer más por su salud. Cuidándose, mejorando sus estilos de vida y pronunciándose por una vida más sana, no solo se protege a sí mismo, sino que arrastra a su familia y comunidad. La clave para cambiar la curva de esta enfermedad está en nuestras manos, en la prontitud para actuar y en la unión de todos: sistema de salud, instituciones y población", afirmó.