En sus casi 40 hectáreas (ha) la masa ganadera crece como también lo hacen los cultivos varios, «que siempre tiene como destino a mi pueblo, especialmente a los más que más necesitan leche, carne y alimentos frescos y que están en hospitales, hogares maternos y de ancianos», comprometedoras palabras de Lilian Serrano Silveira, una mujer del municipio de San Luis que trabaja desde antes del amanecer, «hasta que se pone el sol». Lo mismo la encontramos asistiendo a los damnificados de los huracanes Óscar y Melissa, en las ferias agropecuarias de la provincia indómita, o en los espacios de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), «para dar señas de cómo podemos encauzar a nuestro encargo social, que es, como dijo el General de Ejército, un asunto de seguridad nacional».
Lilian debe a su padre todo, «porque su consagración al trabajo todavía dicta sus días y se constituye en el mayor ejemplo que sigo; lo de ganadera me viene en la sangre y siempre tengo presente la máxima martiana de que la tierra es fuente de toda riqueza. Cuando me divorcié solicité tierras en usufructo, también un crédito bancario con el que adquirí cuatro vacas y un toro. Estoy convencida, dada mi experiencia personal, que las medidas aprobadas por nuestro gobierno, si se ejecutan bien, dan resultados».
Sus hijos, Norita y Oscarito, han dado continuidad a la tradición familiar «y el compromiso social que nos distingue. Junto conmigo, aportan al Hogar Materno del poblado de Chile y preparan las cenas de los abuelos del Hogar de Ancianos de esa localidad».
De la actitud individual también depende el resultado colectivo
Donde hubo caña vieja y marabú hay un «grupito de hombres y mujeres trabajando con constancia, atendiendo a 70 cabezas de ganado mayor, decenas del ovino-caprino en 26 ha. Desde hace más de diez años renuncié a la canasta familiar normada porque la tierra me aporta lo que necesitamos», refirió la jovial campesina.
La Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Antonio Guiteras Holmes, cuenta con Serrano Silveira -que es Vanguardia Nacional de la ANAP- para cumplir los planes, «ya son más de 50 litros de leche que diariamente entregamos a la industria procesadora, por un lado, y a centros de la Salud Pública. No hay dificultades con la tributación de carne y debo crecer con la incorporación de novillas», precisó, mientras organizaba las tareas recuperativas en cercado perimetral y del pequeño embalse que colapsó con las lluvias asociadas al huracán Melissa.
«Como no solo de leche y carne se vive, incursiono en la siembra de cultivos varios, principalmente de yuca, maíz, calabaza y frijol. En mi opinión, el mecanismo para que las producciones lleguen al pueblo como debe ser se basa en una acertada contratación, el control de lo pactado y en el seguimiento a desde el campo hasta la comercialización», manifestó la también miembro del Comité Nacional de la ANAP.
Por sus resultados sostenidos, El Renacer ha sido sede de plenarias y encuentros de ganaderos de la provincia, «porque lo hecho por Lilian demuestra que la masa ganadera puede crecer si se atiende debidamente y que una finca puede ser autosuficiente y aportar al desarrollo local», encomió George Olivares Masó, presidente de la organización campesina en la provincia.
Es por eso, «que en el más reciente congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños defendí que el principio del cumplimiento riguroso de cada medida aprobada. Por ejemplo, si se destina un financiamiento a tal actividad hay que controlar, desde lo multifactorial, su implementación y resultado. No obstante, todo se logra con los pies bien puesto sobre la tierra, trabajando duro y desechando el desánimo, porque en la Agricultura los resultados no son inmediatos», acotó la incansable mujer.
En lo referido al hurto y sacrificio del ganado mayor, «tópico de vital importancia, necesita de acciones integrales con el concurso colectivo, en aras de erradicar un mal que lastra no solo la producción de leche y carne sino a toda la Agricultura», comentó en las corraletas donde son atendidas las 20 vacas listas para el ordeño.
«Creo que la mujer en el sector ha ganado mucho, pero nos resta seguir. Todavía hay rezagos y prejuicios, pero nosotras siempre hemos superado todos los obstáculos. A las que todavía no se incorpora y están en casa, las convido a participar en las brigadas FMC-ANAP, yo me inserté en una desde hace 15 años», acotó.
Es así que Norita, su hija, ya tiene en usufructo siete ha en la zona de La Armonía, «con una parte de la producción entregada a la CSS, otra donada a un Círculo Infantil y el resto para el consumo familiar y la comercialización en ferias agropecuarias, a tenor del listado de precios aprobado en el municipio. Mi mamá lo primero que me advirtió fue que, desde el principio, tenía que cumplir con lo pactado».
Lilian y sus hijos tienen, en el Hogar de Ancianos Mariana Grajales, «otra casa y una gran familia de 20 abuelitos; los cumpleaños colectivos y cada fecha conmemorativa, destacándose las cenas de Nochebuena y de Fin de Año, son nuestras prioridades junto al consumo mensual del centro. Entregamos recursos y recibimos afecto, la balanza siempre se va por lo segundo».
«La tenemos como hija, una muy atenta que no se olvida de sus padres y madres adoptivos», expuso visiblemente emocionada Noemí Oliva, residente en el mencionado Hogar de Ancianos. No faltan los puercos asados, las deliciosas caldosas, las hayacas (tamales en Occidente), «como regla y no excepción; Lilian demuestra que cuando se quiere se puede», manifestó Katia Castellanos Lozada, trabajadora social de la Institución.
«El sector Agropecuario tiene, necesariamente, que avanzar. No podemos suplir necesidades alimenticias si no producimos, y solo se produce, reitero, trabajando duro», concluyó esta campesina aferrada a sus orígenes, a sus responsabilidades «de madre, hija, amiga, y –sobre todo- de revolucionaria».