Y cuando los peldaños más altos de lo habitual son vencidos para llegar al segundo nivel del edificio, es imposible sustraerse de la sensación de estar caminando por la historia de Santiago de Cuba, ya que por estos escalones subieron y bajaron, presos, Perucho Figueredo, don Emilio Bacardí Moreau, Frank País, Fidel Castro Ruz y otros asaltantes al Cuartel Moncada.
Es eso: pura historia la otrora Cárcel Provincial de Oriente o mejor: el Vivac, como lo conoce el santiaguero común, en la calle Aguilera o Marina, al lado de “El Machetazo” y a pocos metros del imponente y casi olvidado edificio de lo que fue --y pudiera volver a ser-- la Plaza del Mercado.
En el segundo piso del Vivac, desde el pasado 13 de agosto y en saludo al centenario del natalicio del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, reabrió sus puertas la sala museológica que tiene al frente a la Lic. en Letras, Roxana Mena Fonseca, filóloga, especialista principal de la parte museológica, y representante de la subdirección de interpretación del patrimonio, en la Oficina del Conservador de la Ciudad (OCC).
“El Vivac es una suerte de centro multicultural para el estudio de la historia; tiene bajo su jurisdicción varias dependencias, por ejemplo, en el futuro vamos a contar con una sala de streaming que permitirá que la OCC realice sus propios materiales audiovisuales, incluso para Internet, en vivo... en fin, como debe ser; tiene este museo, que está compuesto de la sala de interrogatorio, donde se le tomó declaraciones a Fidel Castro por las acciones del 26 de julio de 1953 y donde está graficado todo el recorrido que hicieron los moncadistas después del asalto al Cuartel Moncada.
“Y, bueno, como tal el lugar es un sitio histórico que contiene una multiplicidad de historias aun no descifradas porque primero fue una iglesia, luego se convirtió en la cárcel que todos recordamos, la Cárcel Provincial de Oriente”.
De la sala museológica, Roxana enumera: la máquina de escribir con la que se recogió la declaración de Fidel luego de ser capturado por el teniente Sarría en las estribaciones de la Gran Piedra; la salita donde fue interrogado Fidel y en la que el fotógrafo Ernesto Ocaña Odio captó para la historia, la imagen altiva de Fidel, precisamente junto al cuadro del autor intelectual del Moncada, José Martí; otra sala contigua, en la que se exhiben gráficas relacionadas con los hechos del 26 de julio de 1953.
También comparten el edificio, según explicó la Lic. Mena Fonseca, la oficina de la Historiadora de la Ciudad (la Dra. C. Históricas, Olga Portuondo Zúñiga), la sede de la filial santiaguera de la Unión de Historiadores de Cuba (Unhic); un departamento de investigaciones, y está al abrir, un área de cafetería.
“Asociadas al museo, hay muchas actividades con la comunidad: por ejemplo, vamos a tener una peña del grupo de teatro El bolsillo del duende, dirigido por Berta Ferrer Estiú; vamos a tener peñas literarias para los niños; otra, dedicada a la mujer, en fin... se le va a dar espacio a las artes, a la cultura santiaguera y está abierto ya el museo, para cualquier visitante que quiera pasar por aquí para conocer más sobre la historia de Santiago de Cuba”, aseguró.
La especialista señaló que Vivac, tan usual entre los santiagueros, viene de vivacquear... “era como un cuartel de paso, antiguamente, y los soldados decían ´vamos a vivacquear´ y se quedó el vivac... ´vamos al vivac´ y así se quedó: vivaquear, que era como avituallar a los soldados, a los caballos”.
Después del triunfo de la Revolución y luego de dejar de ser una penitenciaria, el inmueble siempre tuvo una sala museo y esta y otras dependencias allí ahora han sido reacondicionadas, reparadas, pintadas, puestas a punto. De ahí que el área museológica quedara reabierta el pasado 13 de agosto, centenario del natalicio de Fidel.
Ahora, por ajuste en los horarios debido a la contingencia energética, el pequeño museo ofrece servicios desde la mañana hasta las 2:00 p.m. e incluso, afirmó Roxana, hasta los sábados habrá actividades.
MÁS DEL VIVAC EN SANTIAGO DE CUBA
Los apuntes que siguen sobre el Vivac en esta ciudad, fueron extraidos de un texto que facilitó la historiadora Raquel Blanco Borges, integrante de la directiva de la Unhic.
Dicho texto, profusamente documentado e ilustrado bajo el título “Oriente de Cuba, guía de arquitectura”, se terminó de imprimir el 26 de julio de 2002, con la colaboración de la Asamblea Provincial del Poder Popular en Santiago de Cuba, la Consejería de Obras Públicas y Transportes, de la Junta de Andalucía, la Embajada de España, y la Agencia Española de Cooperación Internacional.
Señalan las notas, que sobre los terrenos de la antigua iglesia de Santa Catalina, primera de la ciudad, se construyó en 1845 la Real Cárcel de Santiago de Cuba.
Añade, que en este penal fueron confinadas personas de diferentes estratos; durante las guerras de independencia y luego al calor de la lucha insurreccional devenida triunfo de la Revolución en enero de 1959.
A inicios del siglo XX, la instalación fue convertida en Cárcel Provincial de Oriente, y después en Vivac.
“Ubicado en esquina (Aguilera y Padre Pico), el inmueble presenta dos niveles con altos puntales, razón por la cual su expresión urbana se corresponde con dos fachadas de composición simétrica, cuyos vanos a nivel están protegidos por gruesas rejas propias de este tipo de construcción. Se accede a través de una puerta única que originalmente fue española de clavos, la cual se sustituyó, a consecuencia del terremoto de 1932, por una reja y una portada guarnecida por dos pilastras. Una cornisa moldurada, propia de la influencia neoclásica en la arquitectura de la ciudad, delimita cada uno de los niveles de la edificación.
“Su planta alrededor de un patio prácticamente cuadrado, acusa una fuerte simetría en la disposición de los cuatro cuerpos construidos, cada uno cubiertos con armaduras y colgadizos, estos últimos como cobertura de las galerías interiores.
“Hacia el patio, aparecen arcadas sobre pilares, que determinan la imagen del primer nivel. Amplios paños de rejas separados por columnas de madera cierran los vanos del segundo nivel. Un detalle interesante es la existencia de cuatro pilares adosados a las esquinas del patio interior con la función de bajantes pluviales, diseñados como aporte estético al ambiente interior del inmueble”.
Nada se descubre al decir que el patrimonio edificado llega a convertirse también, en entrañable para los habitantes de una localidad pues en muchos casos y en sus perfiles más diversos, llegan a verlo como algo familiar y muy cercano. Así ha ocurrido a lo largo de todas las épocas.
El antiguo Vivac en la intersección de Aguilera y Padre Pico, en esta urbe sur oriental de Cuba, ahora con su museo revitalizado y funciones netamente culturales y de promoción de la historia, es uno de esos edificios entrañables para las santiagueras y los santiagueros que multiplicaron su orgullo cuando conocieron en 1998 que el inmueble desde entonces es un Monumento Nacional.