Tanto el abasto como el cumplimiento de los ciclos son irregulares, a esto se añade el desperdicio de este recurso natural, por la cantidad de salideros en todo el territorio y el insuficiente servicio de los carros cisterna.
La causa principal, aunque parezca reiterativa, está en el déficit de combustible, debido al recrudecimiento del bloqueo del gobierno de los Estados Unidos, además de las indisciplinas que se producen en las comunidades y que se multiplican en todos los sectores hidrométricos.
Ludmila Rodríguez Barroso, directora general de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado (EAA) Aguas Santiago, afirmó a Sierra Maestra que “nuestra región atraviesa una de las situaciones más críticas de esta etapa; muchos preguntan cuál es la causa si no tenemos sequía. Una de las cosas que más nos golpea es la generación de electricidad, lo que incide negativamente.
“El sistema Quintero debía estar trabajando con alrededor de 2 300 litros por segundo por la entrada del túnel, responsabilidad de la Empresa de Aprovechamiento Hidráulico, pero debido a la falta de electricidad no hemos podido arrancar la estación de bombeo vertical de Gota Blanca, a la que correspondería entregar más de 1 200 litros, y -a su vez-, las presas Gilbert y Charco Mono pudieran aportar unos 2 300, garantizando así la entrada de agua al túnel.
“La pasada semana hubo problemas con la entrada del líquido a la planta de Quintero, por lo que teníamos una conductora menos; eso trajo como consecuencia que la afectación estuviera por encima de los 300 litros por segundo, circunstancia que nos obliga a extender los ciclos, en un rango muy parecido al que tuvimos que aplicar cuando la provincia estuvo afectada por la sequía del año pasado. En la actualidad estamos trabajando con alrededor de 1 400 litros por segundo”, detalló.
Asimismo, Rodríguez Barroso, se refirió a que el servicio de “la Empresa Eléctrica, acomete trabajos que planifican terminar lo antes posible, en aras de garantizar el suministro de electricidad a la estación de bombeo las 24 horas, lo que permitirá retomar los ciclos programados, principalmente del sistema Quintero, que entrega por gravedad”.
En algunos lugares, dijo, los períodos de entrega están entre 10 y 14 días, los que tienden a aumentar por encima de los 15.
La directora general de Aguas Santiago, también expuso que “los rebombeos tienen una situación muy crítica, en específico los de los poblados y algunas zonas de la ciudad, como la de Van Van, El Cristo 1 y 2, que da servicio a la propia localidad y protege a San Vicente, Prosperidad, Dos Bocas, y un segmento de Boniato y Guaninicúm”.
De igual forma, “el de La Ketty, en el poblado de El Caney; el de Micro 1-A, que abastece el centro urbano Abel Santamaría; el del Salaito, que suministra el agua al sector San Juan-Sevilla, desde la zona de Hicacos-San José hasta El Brujo Sevilla, están afectados, así como asentamientos de zonas aisladas”.
Refiriéndose a la situación energética que tiene la provincia, la directiva, aclaró que si los bombeos y rebombeos reciben dos horas de fluido eléctrico, “no podemos garantizar el servicio, el llenado de los tanques demanda de cinco, seis y hasta 24 horas de electricidad”.
Aunque la EAA planifica con la Eléctrica, “no se puede cumplir con nuestra demanda, por lo que se priorizan las zonas más críticas, las que llevaban más de 30 y hasta 60 días sin servicio. Las afectaciones más severas están en los asentamientos que dependen del llenado de los tanques de distribución que necesariamente requieren del fluido eléctrico, no así los que entregan el líquido por gravedad.
“Nos está afectando considerablemente la manipulación de las válvulas de forma clandestina, indisciplina que produce afectaciones en una misma vecindad, y es el motivo por el cual el líquido llega a algunas viviendas y a otras no. Esas válvulas están a la vista de todos, por lo general en el frente de algún inmueble, por lo que debe ser responsabilidad de todos velar por su seguridad y no permitir que personal ajeno a la Empresa las manipulen”, aseveró la directiva.
En cuanto al donativo del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), trascendió que han sido beneficia- dos clientes del Puerto de Boniato, “que desde el mes de marzo no recibía servicio (una de las comunidades sin redes); del municipio de Guamá, Buey Cabón, Caletón Blanco, y El Cuero, y tienen el objetivo de continuar con el abasto a otras comunidades en igual situación.
Redes y transformadores eléctricos Sobre las afectaciones en los circuitos que se abastecen por las redes, “hay tres que cuentan con grupos electrógenos, pero no con el combustible que se necesita para abastecer ni siquiera a los sistemas más complicados, por la cantidad de población y circuitos que abastecen, como por ejemplo Van Van y La Ketty”, precisó la directora de esta EAA.
Por otro lado, “el transformador de la Presa Parada estuvo unos 30 días afectado, por lo que no se pudo dar servicio por ese sistema, el que se atendió por el de
Quintero, y se espera vuelva a la normalidad. Mientras que el de San Juan no se ha podido proteger en esta última etapa, y se realiza un trabajo que permitirá tener estabilidad.
“También, se atiende la zona del Litoral, que en el rebombeo de Campo de Tiro sufrió una avería, y se dio servicio con los carros cisterna en las partes más altas de Ciudamar; para luego avanzar en la zona baja de Cayo Granma, a donde estos no pueden llegar”.
De manera general, la directiva afirmó que la situación que presentan los tres sistemas de abasto es muy compleja, con ciclos por encima de los 60 días en muchos lugares, a lo que se le han sumado averías debido a la obsolescencia del equipamiento, que ya tiene unos 20 años de explotación.
El pasado año se realizó una inversión en Sevilla que ha contribuido a minimizar lasa fectaciones eléctricas en el bombeo del Salaito, donde se logró el abasto por gravedad, una obra que contó con el apoyo y supervisión del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos y de la dirección del país.
Otra de las aristas de este tema son los salideros que pululan por toda la ciudad capital, y afectan tanto a los viales como a la imagen; pero lo más doloroso es que se pierden miles de litros de agua potable, mientras cientos de personas añoran que el preciado líquido llegue a sus viviendas.
Al respecto, y en lo que va de año, “no se han asegurado recursos para suprimirlos, lo que provoca una situación bastante embarazosa, pero no nos hemos cruzado de brazos y seguimos buscando alternativas, para dentro de lo posible, resolver esa triste realidad”, concluyó.