Santiago de Cuba,

Maternidad a destiempo

21 October 2026 Escrito por  Yamilé Mateo Arañó
Codajic.org

Darling de la Caridad ya había experimentado un aborto provocado a los 15 años, y después de aquella experiencia se prometió que no volvería a pasar por lo mismo. 


En la actualidad, con 19, espera a su bebé mientras es atendida en el Hospital Materno Este, más conocido como Centro Gallego, donde tienen habilitada una sala específicamente para madres adolescentes.
“Yo estudio técnico medio de Enfermería y mi sueño es hacer la licenciatura. Mi pareja tiene actualmente 30 años y viviremos los primeros meses después de que nazca la niña con mi mamá, porque nuestra casa no tiene las mejores condiciones”, expuso la adolescente. 
Como Darling hay otras que esperan a sus bebés en centros asistenciarios de la provincia, por el riesgo para su salud física-mental que implica un embarazo en edades tempranas; y que engrosan las altas cifras en la provincia de embarazo en estas edades.
Yanet Silva Albear, Máster en Medicina Bioenergética y Natural y psicóloga del centro, es una de las protagonistas de la labor educativa a las gestantes adolescentes: “llegan aquí por el inicio temprano de las relaciones sexuales desprotegidas, la poca o nula educación sexual en el hogar, en centros educativos o de salud comunitarios; también por espacios de socialización riesgosos. A veces provienen de un hogar disfuncional donde encuentran en su pareja una figura paterna u otra familia que la acoja.
“Esto implica que la mayoría abandone sus estudios o se reorganice en otros centros como la Facultad Obrero-Campesina, todo esto si tuvieran un apoyo familiar y si el bebé nace con salud. A veces, estas son las muchachas que quedan desvinculadas y pasan a la línea de los vulnerables, cuando podrían estar aportando a la sociedad.
“Ha sucedido que si a tiempo no se interesan por la anticoncepción, el próximo año podemos tenerlas aquí nuevamente con otro embarazo y no siempre de la misma pareja. Porque si se rompe la relación anterior buscan quien se haga cargo de ellas y de su pequeño y pueden quedar embarazadas con esa pareja.
“Hace unos años estamos tratando de evitar estas situaciones y tenemos una escuela de Parto Feliz donde las preparamos para el autocuidado y las entregamos al área de salud para que trabajador social, médicos del consultorio y psicólogos la acompañen en esa primera etapa que a veces es tan compleja, mucho más si no recibe el apoyo familiar necesario”, aseveró. 
En cada municipio existe una consulta de Atención Integrada a los Adolescentes, en el caso de la ciudad cabecera, se encuentra en el Policlínico López Peña, donde pueden acudir las que necesiten anticoncepción y allí van a tener acompañamiento médico.
De todas maneras, la especialista Silva Albrea aconseja a la familia a no descuidar a sus adolescentes, “es necesario estar atentos a las amistades y a los hábitos, porque en estas edades, por ser aceptados en el grupo pueden hacer determinadas actividades sin pensar en las consecuencias. La mayoría tienen parejas mucho mayores y que provienen de un noviazgo de convivencia. 
“Si las familias lo consienten deben prepararlos para evitar un bebé no deseado. La prevención debe ser mayor en el ámbito familiar, porque no solo se trata del embarazo, las hemos atendido con enfermedades de transmisión sexual no curables”, enfatizó la especialista.
Al centro llegan con captación tardía y con emociones como la frustración, la tristeza o el miedo al no sentirse preparadas para ser madres tan jóvenes. O por el contrario, con una idea muy infantil de cómo enfrentar el rol de la maternidad, según nos comenta la psicóloga a partir de su experiencia.
Una de las que está ingresada es Irannia, de 17 años y pobladora de Yerba de Guinea, quien tuvo que dejar sus estudios de técnico medio en Educación cuando se enteró que estaba embarazada. Su novio tiene ahora 19 y están juntos desde que ella tenía 14. 
Sueña con criar a su bebé junto a su pareja y su suegra, quizás así logre más adelante retomar su anhelo de culminar sus estudios. Lo que no imagina es el riesgo que esto implica a tan temprana edad.
Los peligros genéticos
Desde el Centro de Genética provincial, la doctora Margarita Argüelles Arza nos explica que en “la adolescencia todavía no han madurado los sistemas biológicos. Y por eso en Cuba se protege a ese grupo etario que es vulnerable desde lo social y psicológico pero también desde lo genético, porque al no existir la madurez adecuada existe una predisposición mayor a que los bebés tengan defectos congénitos al nacer.
“La atención debería ser antes de que la adolescente se embarace y hacer una labor educativa desde el hogar y la comunidad con las diferentes consultas en el área de salud. Pero no siempre funciona ese encadenamiento.
“Desde el punto de vista genético clasificamos a la población de mujeres, ya sea antes del embarazo o durante, en riesgo genético bajo o incrementado. Las primeras son las que no tienen ningún antecedente familiar ni personal desfavorable para asumir la gestación. Las de riesgo incrementado son las que tienen una determinada situación que puede propiciar enfermedades hereditarias, alteraciones cromosómicas y defectos congénitos. Las adolescentes están concebidas de un riesgo incrementado para estos. 
“Estamos hablando de defectos congénitos estructurales en sus bebés como cardiopatías, en el sistema renal, digestivo, nervioso pero también tienen riesgo de defectos funcionales como pueden ser retraso mental, sordera o hipoacusia y ceguera. Cualquiera de esas alteraciones se puede presentar en el embarazo de una adolescente, solo por la edad y porque su cuerpo no está preparado para gestar.
“Por eso tienen un seguimiento diferenciado desde la atención primaria; pero en el caso de las adolescentes extremas -las que tienen menos de 14 años-, tienen que asistir al Centro Provincial de Genética por el alto riesgo.
La especialista a cargo del Centro de Genética asegura que en los últimos cinco años ha existido un incremento marcado del embarazo en la adolescencia. Y dentro de los defectos congénitos que se diagnostican hay un número significativo que provienen de estos.
“Hay algunas a las que se les diagnostica un defecto congénito a su bebé y se niegan a la terminación voluntaria del embarazo, y esto demuestra que no tienen la suficiente madurez para asumir que su hijo tiene un problema y tendrá consecuencias desfavorables al nacer y que será incompatible con la vida.”
Un embarazo en esta etapa de la vida implica otros riesgos porque suele aparecer la desnutrición o la poca ganancia de peso  y se traduce esto en un parto pretérmino o en un recién nacido bajo peso que tiene una mayor vulnerabilidad a padecer infecciones o dificultades respiratorias.
Desde la familia, es importante el acompañamiento de los adolescentes, la comunicación abierta con temas sobre la sexualidad y la prevención de situaciones de riesgo como lo es un embarazo sin que su cuerpo esté completamente formado. 
Ayudémoslos a que vivan esa etapa sin prisas, a que puedan realizar sus sueños de prepararse para tener luego la capacidad de sostenerse económicamente, y a que sean madres en la edad adecuada.

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