Santiago de Cuba,

DECODIFICANDO familias

Vivir a plenitud, más allá de los 60

04 October 2022 Escrito por 

A los 91 años Gilberto Mengana Turcaz es un trabajador esencial en la Fábrica de Producciones Mecánicas de Palma Soriano, adscrita a la Empresa de Servicios Técnicos Industriales (ZETI) de Santiago de Cuba.

Con una notable trayectoria de más de siete decenios en el sector cañero- azucarero, lidera el grupo de paileros dedicado a la construcción de equipamiento para la industria azucarera y el sistema eléctrico nacional.

También asesora, cuando es necesario, labores de reparación y mantenimiento de maquinaria en centrales y otras entidades de AZCUBA.

Viéndolo en el taller, una se da cuenta de que entre el sonido ensordecedor de las máquinas y las chispas de la soldadura o del corte de metales, Mengana se siente como pez en el agua, tan ágil y dispuesto comocualquiera de sus compañeros. Podría decirse que la vejez constituye apenas una circunstancia en la vida de este cubano, que solventa las necesidades económicas de su familia y cuenta con el reconocimiento social ganado a fuerza de conocimientos y consagración.

ancianas cubanasAunque resulta extraordinario su caso, cada vez es más frecuente que las personas decidan continuar trabajando luego de la jubilación. Algunos suplen la necesidad de profesionales en su sector; otros enriquecen el producto del trabajo brindando asesoramiento y velando por la calidad y puntualidad de los resultados... El hecho es que, en la mayoría de los casos, la experiencia y la experticia son los beneficios más valorados ante la reincorporación de un adulto mayor al entorno laboral.

En una sociedad donde la esperanza de vida al nacer es de 78,45 años (80 para las mujeres y 76 para los hombres) y por cada 121 adultos mayores de 60 años hay 100 niños; el envejecimiento poblacional es una realidad que tiende a crecer. Según datos estadísticos oficiales, publicados en el periódico Granma, actualmente el 19,8% de los cubanos están en la tercera edad y se espera que para 2030, los de 60 y más años constituyan el 30% de la población.

Por eso, el gran reto es lograr que envejecer no constituya un punto de quiebre o un freno a la participación social y a los proyectos de desarrollo personal, sino que la ancianidad transcurra como continuidad de la vida, con metas, oportunidades y reconocimiento social. El desafío es promover el envejecimiento activo.

De acuerdo con estudios del Centro de Investigaciones sobre Longevidad, Envejecimiento y Salud de Cuba, el seguimiento médico gratuito, universal y continuo a las personas durante toda su existencia es una de las claves para comprender por qué los cubanos tienen una elevada esperanza de vida al nacer. Otro factor que beneficia la longevidad es la convivencia de los ancianos con familiares que de manera gradual, y en correspondencia con las necesidades de atención, les brindan cuidados.

Estas condicionantes pueden convertirse en cimientos para erigir una vejez más saludable y con oportunidades en función de las capacidades, intereses y necesidades de cada persona, más allá de las responsabilidades tradicionalmente asumidas por los que pasan de 60 años.

Lo importante es que tanto en el plano doméstico como en las políticas rectoras de la sociedad, se concreten garantías a la autonomía, la salud y la productividad de los adultos mayores.

La actividad física frecuente, la alimentación adecuada, los hábitos saludables, el entrenamiento de las capacidades mentales, la recreación sana y el protagonismo en el espacio familiar, son fundamentales para retardar enfermedades crónicas frecuentes en la tercera edad, así como el deterioro progresivo de las funciones cognitivas y la demencia. El bienestar es fundamental para tener una vida activa después de las seis décadas.

El ejercicio profesional puede ser una opción, y propiciar fórmulas para facilitarlo, como el trabajo a distancia y el tratamiento diferenciado, pueden propiciar oportunidades que no solo fomenten la actividad intelectual de personas que tienen mucho que aportar; sino que les genere el incomparable beneficio de ganar dinero para solventar sus necesidades, más allá del limitado poder adquisitivo que ofrece una pensión.

De igual manera, el emprendimiento en el sector no estatal también puede ser una puerta abierta al bienestar de los adultos mayores.

Lo importante es que las instituciones y las familias potencien la seguridad, el acceso a servicios, los espacios de participación y las relaciones sociales de los adultos mayores en función de sus capacidades, necesidades e intereses. Cuba es y será un país envejecido, y esto requiere que aprendamos a ver la ancianidad como una etapa importantísima del ciclo vital: una invitación a vivir a plenitud más allá de los 60.

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Indira Ferrer Alonso

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