Santiago de Cuba,

Los dueños del juego

07 July 2025 Escrito por  César Miguel Rodríguez Smith, estudiante de Periodismo

Recuerdo vívidamente hace casi un año, cuando una tarde de domingo, entre el marabuzal y a la sombra de un árbol conocí a Pomier. Estábamos apostados en medio del monte junto a otros compañeros, aprovechábamos el horario de visitas para conversar mientras disfrutábamos de la comida que nos había traído nuetros familiares.

En ese momento estábamos pasando la etapa de formación previa para el servicio militar activo, y él formaba parte de mi compañía. Había escuchado mucho sobre él anteriormente, ya que estuvieron muy de moda sus pulóveres de contenido muy cubano, esos que portaban la frase “Candela".

Más adelante tuve contacto con sus obras protagonizadas por anfibios humanoides. Me maravilló la expresividad introspectiva de sus personajes y la originalidad de su propuesta, me volví admirador de su obra y virtud plástica.

Cuando me lo presentaron durante aquel descanso dominical no pude contener una duda que me asaltaba hacía mucho tiempo: “¿Las ranas que pintas son autorretratos?”. Él tan solo pudo reír ante semejante ocurrencia.

“Se llama The Owners la serie, aunque los protagonistas como tal no tienen nombre”, declaró David Pomier en la presente entrevista para Sierra Maestra, quien con tan solo diecinueve años es uno de los artistas más reconocidos entre la vanguardia del arte joven santiaguera; y el pasado 6 de junio presentó en España su primera exposición internacional: The Owners Vol. II .

Todo surgió en 2021, yo estaba en segundo año de la Academia Profesional de Artes plásticas de aquí, de Santiago. Yo venía de terminar una serie de proyectos, tanto para la escuela como para mí; ya me había habituado a mantener un sistema de trabajo que era por series. O sea, yo hacía una historia con ciertos personajes y les daba un contexto, les creaba un mundo.

Antes de tomar las ranas como sello, yo representaba mucho la mariposa monarca, que es con lo que más he identificado mis obras en ese tiempo. Prácticamente jugaba con eso, con la simbología de la metamorfosis y todo lo que tenía que ver con la transformación. Yo hacía una analogía entre la evolución y el ser humano que desde que nace siempre está en constante desarrollo. Siempre he creído que cada una de esas etapas deberían ser marcadas, yo lo reflejaba bastante en las series que hacía. Aunque siempre con un enfoque narrativo, siempre tenían una sola historia y un personaje principal.

Cuando hice el primer trabajo de la serie The Owners. Recuerdo haberme sentido tan libre porque se alejaba tanto de lo que yo hacía en la academia que decidí continuarlo. La serie se llamó al principio Los Dueños del Juego. Y desde ese primer momento ya quise darle varios volúmenes. A partir de ese primer trabajo le di continuidad a esos sucesos que pasaban en los mundos que yo creaba, los cuales obviamente están muy vinculados con Cuba y con lo que yo interpreto de mi realidad.

¿Por qué ranas antropomórficas?

Cuando me preguntan yo siempre digo que la respuesta más corta es: las ranas son anfibios.
Yo recuerdo de chiquito dibujar muchas ranas. No sé por qué, supongo que de chiquito uno hace cosas sin sentido. Pero, cuando empecé con el primer trabajo simplemente fue un ejercicio de libre creación. No pensé mucho en que fuese algo que tuviese un significado muy elaborado.

Era un ejercicio de creación que no tenía futuro en ese entonces. Pero cuando le fui dando más conceptos y mientras más me fue gustando el proyecto… creo que ahí comencé a darle un significado como tal. Yo al haber trabajado también el concepto de la metamorfosis en mi obra con la mariposa, lo adecué al de la sociedad que tenemos. Las ranas pueden vivir tanto en el agua como en la tierra, eso lo aplico como una analogía del ser humano que también puede vivir tanto en el fondo de la sociedad como en la parte más alta. Elegí la rana en específico simplemente por esa adecuación al ambiente que tiene.

¿Qué influencias están más presentes en tu arte?

Yo diría que muchas cosas. La gente cuando ve mi obra casi siempre va a corrientes como el expresionismo y otras semejantes, porque cuando me siento a hacer algún trabajo de la serie no tengo mucho en cuenta que el nivel de dibujo sea realista, simplemente _valga la redundancia_ es una expresión bastante expresionista. No obstante, mi mayor influencia es el arte pop.

El arte pop no tanto por el estilo pictórico, sino por los temas que toca y como juega con el lenguaje de masas. Casi todo lo que se aborda en la serie son cosas del lenguaje popular. Tanto lo que pasa el pueblo a diario, como lo que pasa cualquier persona. Por eso, fuera de lo pictórico, conceptualmente el arte pop es un gran influente porque utiliza lo mundano para dar un mensaje más elevado; sobre cómo lo que supuestamente es popular también puede tener otro significado.

Quitando esos aspectos, también tengo influencias de muchas otras corrientes vanguardistas, pero como parte de este momento que estamos viviendo _que es el arte contemporáneo_ creo que es un poco injusto querer encasillar el proyecto en una sola corriente artística.

¿Cómo es tu vida como creador santiaguero?

Yo aprendí a generar mi público, empezar a crear una comunidad alrededor del proyecto. Pero todavía no he pasado la brecha, mi carrera no ha llegado al punto de entrar a un coleccionismo serio.

Hasta ahora yo vivo de comisiones que me hacen. O de trabajos que he hecho como diseñador, ya que el diseño es mi otro perfil aparte de lo artístico. Tener un sello sólido me ha permitido colaborar con artistas del mundo musical en portadas, carteles y trabajos de esa naturaleza. Es por ahí por donde “busco los frijoles”.

En Santiago no hay una cultura de saber cómo darle precio o promover tu arte, porque es algo que básicamente no te enseñan en la academia. Después de que uno se gradúa, tiene que aprender a buscarse el camino por sí mismo. También, aprender a crear relaciones con galerías y con personas interesadas en el mundo del arte, todo para poder buscar esa primera venta. No basta solamente con ser bueno.

No es algo que te enseñen en la escuela, o en lo que muchos artistas aquí en Santiago tengan experiencia. Porque casi todo el comercio del arte aquí se hace por medio de turistas que vienen, o de gente que va a ferias de artesanías. Es muy difícil vender una obra, sobre todo por las principales vías que son las galerías.

Todo se resume a aprender a buscar sustento de otra fuente para no depender de una sola carta. En mi caso considero que he sido más afortunado que otros porque crear ese sello me da la oportunidad de que me busquen por lo que hago, más que por lo que puedo dar.

Es necesario un ingreso alternativo, siempre recomiendo a la gente que: mientras que no tengas que prostituir el arte que haces, todo es válido.

Diversas facetas del mismo artista
Es muy probable, que el público haya visto los pulóveres con el enunciado “Candela” mencionados anteriormente. Este producto que estuvo en la tendencia de los jóvenes santiagueros en cuestión de moda hacia 2023. Estas piezas forman parte del proyecto Mpnarca (Monarca), marca creada por David Pomier, quien se graduó de grabado, pero se desplaza entre varias manifestaciones del diseño, y la producción artística.

Mpnarca empezó casi en conjunto con The Owners en 2021. La marca va de la mano con la autoexpresión y juega con los códigos de la cultura cubana, eso es algo que ya se ha hecho, pero no con énfasis en el diseño de prendas. No me considero diseñador de ropa como tal, pero lo que quiero hacer con Mpnarca es crear un ambiente creativo que atraiga buenos diseñadores y gente con talento para elaborar un mundo alrededor del proyecto.

Mpnarca tuvo un antes y un después. El antes: cuando sacamos el famoso pulóver de “Candela”, que mucha gente lo compró y se agotaron prácticamente todas las piezas que sacamos a la venta. De las cosas con que podemos estar orgullosos es el éxito que tuvo el proyecto con uno de sus primeros productos, sin mucha publicidad o antelación. Todo de forma orgánica.

Fue una buena experiencia, nos permitió captar al público y nos dio un “background” de cómo funcionan esos mercados en Cuba. Velar por la calidad, el precio y las ventas de un producto son aristas que se alejan de la práctica artística y extienden nuestras capacidades y aptitudes. Brindar al público un producto personalizado, con valor y que pueda llevar cada día es lo que queda para mi satisfacción.

Desde su experiencia como artista, ¿cómo ve Pomier la escena santiaguera?

Yo diría que hay tres factores que influyen e influirán en el acontecer artístico santiaguero. El primero es la educación artística en las escuelas, eso es una gran ventaja para la concepción de los creadores.

El segundo es la ausencia de espacios que permitan instruirse a los artistas sobre promocionar, valuar y comercializar sus obras, creo que eso genera estancamiento local. Esos espacios no se han hecho presentes para el público consumidor de arte o para los artistas en general.

El tercer factor, considero que es el trato del artista como marca. En la educación artística, tanto elemental como media, te enseñan a dar tu máximo potencial técnico. Ahí pulen tus habilidades creativas, allí es donde surge el verdadero artista. La cuestión está, en que, teniendo tanta influencia, no te enseñan a mantener la consistencia como marca personal, trabajar en ti prácticamente como en una empresa. En el momento en que sales al mundo profesional y te vas creando una carrera, la gente ya no te busca por lo que puedes hacer, sino por lo que eres. Sin embargo, es duro salir al mundo y darte cuenta de que tu autógrafo no vale. Por eso la parte comercial es muy importante si se quiere sobresalir en este mundo.

¿Qué potencialidades ves en el arte que se hace en la provincia?

Estar apartados de la élite artística nacional ha hecho de que contemos con mucho talento oculto; porque prácticamente estamos siendo forzados a crear desde el profundo conocimiento técnico. Un punto fuerte que tiene la educación artística del territorio es que contamos con buenos profesores con buenas credenciales, con reconocimiento a nivel nacional e internacional.

Que estemos expuestos desde etapas tempranas a estos maestros hace que técnicamente haya muy buenos artistas que no se conformen solamente establecer discursos desde lo conceptual, aquí hay un buen vínculo entre lo que se ve y lo que se piensa, va más allá de lo bonito. Simplemente hay que explotar más ese talento, hay muchos espacios sin aprovechar.
Para el arte joven este es el momento para salir y encontrar el lugar adecuado para sus obras.

 

 

 

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