Para él, desempeñarse por 35 años como chofer de protocolo de la piquera del Comité Provincial del Partido es y ha sido una de sus pasiones. Se conoce a Cuba entera; ha estado apoyando visitas del Comité Central, del Buró Político y muchos actos y conmemoraciones de trascendencia.
Consagrado a su trabajo, pero muy dedicado también a su familia, porque “no puedo ser candil de la calle y oscuridad de la casa”. Por eso, nunca sus tres hijos lo han sentado en el banquillo de los acusados por no sentirse acompañados ni atendidos; de perderse algún momento importante, ellos lo han comprendido.
En el tiempo como chofer, también se desempeñó como jefe de piquera durante seis años; de esa etapa recuerda un momento muy difícil: cuando el servicentro del Partido se incendió; “ese 7 de mayo de 1997, no se me olvida; afortunadamente no tuvo mayores consecuencias porque se adoptaron las medidas muy rápido, pero fue impresionante”.
“El trabajador del Partido debe ser consagrado y dedicado -expresa- y yo siempre he sido así. Aquí aprendí la mecánica, sobre todo de guagua, y eso me da una garantía en mi trabajo”.
Recuerda que cuando las honras fúnebres de Fidel en Santiago de Cuba, tuvo la oportunidad de trabajar con Diaz Canel, en aquel tiempo, primer ministro. De esos días, conserva con orgullo una guayabera, que es la reservada para las ocasiones especiales, aunque prefiere los pulovers.
Alexis Pérez Ferreiro este 16 de abril, Día del trabajador del Partido, será reconocido entre otros 147 compañeros que acumulan muchos años de entrega a la organización.
Entre risas y jaranas, evocando recuerdos, me cuenta que se siente “medio básico del organismo, que ha tenido oportunidad de trasladarse a otros lugares, pero siempre las ha rechazado”.
A sus 57 años, con las mismas energías y disposición de los inicios, está orgulloso de su vínculo con los últimos cinco primeros secretarios del Partido que ha tenido la provincia. Eso es historia y desvelo.