Orlando Guevara Núñez
La gesta independentista iniciada el 10 de octubre de 1868 en La Demajagua, contó de inmediato con un nutrido grupo de patriotas santiagueros que ya conspiraban contra el poder colonial español. Y entre ellos estaba José Maceo Grajales, un audaz joven de sólo 19 años de edad, quien iniciaba así su largo y útil expediente de servicio a la Patria, enriquecido por su participación en las tres guerras de ese siglo por la redención cubana.
¡Marcos Martí!, ¡Marcos Martí!, ¡Marcos Martí!. Este acusado, llamado a declarar en el juicio contra los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, no podía responder. Había sido asesinado luego de ser hecho prisionero. Por descuido no lo habían incluido en la lista de los informados como “caídos en combate”. La mentira y el crimen se juntaban una vez más.
Este aforismo forma parte de la cultura política de los cubanos. Palabras publicadas en el periódico Patria, en Estados Unidos, el 14 de julio de 1894. Las aprendí con Antolina, mi inolvidable maestra de segundo grado, quien solía repetirlo a sus alumnos y dictarlo para que fuera copiado y aprendido.