Santiago de Cuba,

“El ejemplo de los héroes caídos en Venezuela será inspiración eterna”

17 January 2026 Escrito por  *Intervención de Beatriz Johnson Urrutia, Primera Secretaria del Partido en Santiago de Cuba, en el homenaje póstumo a los caídos en el cumplimiento del deber en la República Bolivariana de Venezuela
Guimerá

Santiagueras, santiagueros, familiares de los caídos en defensa de la soberanía de la República Bolivariana de Venezuela, heroico pueblo de Santiago de Cuba: el valor es la primera cualidad de un hombre.

Conmovidos, luctuosos, indignados y con profundo orgullo por nuestros héroes, nos reunimos en esta histórica Plaza de la Revolución que lleva el nombre de uno de los hijos más insignes de nuestro territorio, cuyo pensamiento y acción lo inmortalizaron en la historia de Cuba: el Mayor General Antonio Maceo Grajales, aquel santiaguero que nos enseñó que no hay pactos con el enemigo, que la libertad no se negocia, que el que intente apoderarse de Cuba solo recogerá el polvo de su suelo anegado en sangre si no perece en la lucha.

Los combatientes que hoy despedimos asumieron el compromiso legado por Martí, cuando expresó: “deme Venezuela en qué servirla, ella tiene en mí un hijo”. Eran hijos de la Revolución, formados bajo el principio de que defender la independencia de un hermano es defender la propia, y fue en esa tierra hermana, mientras cumplían con honor su deber, donde les sorprendió la sombra brutal del imperio, truncando sus preciosas vidas.

Esos héroes caídos no son nombres lejanos, son soldados de la patria grande que soñaron Bolívar y Martí. Su sacrificio es un grito que atraviesa el Caribe y llega hasta nuestras montañas para recordarnos una verdad eterna: la lucha por la soberanía es un camino sembrado de sacrificio, pero jamás de claudicación.

El gobierno de Estados Unidos, bajo la sombra nefasta de Donald Trump, ha vuelto a desenfundar su política injerencista, su doctrina de la guerra y del caos. Cree que con dinero, con mercenarios y con operaciones secretas puede doblegar la dignidad de un pueblo. Se equivoca.

Lo que ha logrado con su criminal operación no es derrotar una Revolución, sino forjar nuevos mártires. No ha quebrado nuestra resistencia, ha endurecido la determinación de millones. Basta de tratar a nuestra América como el patio trasero de ningún imperio. Estados Unidos no tiene autoridad moral ni legal de ningún tipo para sacar de un país a su presidente legítimo.

Con toda solemnidad y ante el mundo, denunciamos públicamente el secuestro del presidente legítimo de la República Bolivariana de Venezuela, el compañero Nicolás Maduro Moros y de su compañera Cilia Flores.

Hace más de seis décadas, nos viene amenazando y aplicando con Cuba todo tipo de agresiones y mecanismos injerencistas. Desconoce el presidente Trump la hidalguía y el coraje de este pueblo. Si en Venezuela 32 cubanos los enfrentaron con tenaz resistencia, aquí estamos millones dispuestos a dar nuestra vida si fuera necesario.

Hoy en el sagrado silencio de nuestra memoria pronunciamos sus nombres. No son cifras, no son una lista distante, son nueve rostros santiagueros, nueve historias, nueve llamas que se entregaron por un ideal: Adelkis, Yordenys, Daniel, Alejandro, Bismar, Hernán, Ismael, Yandris y Erdwin. Nueve hijos de Cuba, soldados de la patria grande, nueve eslabones de una cadena de honor que viene desde Maceo y Martí.

Al decir sus nombres los traemos a esta Plaza. Están aquí con nosotros, en el corazón de su pueblo, convertidos en bandera permanente de lucha. Ellos eran héroes desde que nacieron, ejemplo de amigos, de hijos, de fidelidad. ¿Nos hemos representado acaso los momentos vividos por ellos? Las despedidas de sus madres, de sus padres, el beso a la esposa, a sus niños, las promesas de padres que no pudieron cumplir porque el deber los llamó.

Sí, sí nacieron héroes. Sus madres, marianas innegables de la era digital, pero con el heroico corazón de la Madre de la Patria, como ella, también asumieron el llamado que le hizo a su hijo: “Y tú, empínate, los aires son de guerra”.

Qué pena, cuando nuestras luchas deben ser por la alegría, la educación, la defensa del medio ambiente que es defender a nuestros niños, tenemos amenazas de guerra, pero tendremos otro Baraguá para enfrentar a los zanjoneros, otro grito de guerra porque aquí no se rinde nadie.

Otro Girón aunque tengamos que volver a pintar con sangre el nombre de ese hombre que este año conmemoramos su centenario, hombre que es luz y ejemplo para el mundo. Aquí juramos fidelidad a tus ideas, Fidel, aquí juramos defender el concepto de Revolución.

Hoy también juramos a ustedes, hermanos, defender nuestra soberanía como lo hicieron ustedes. Treinta y dos compañeros que enfrentaron una fuerza élite según el propio criterio del enemigo. Fueron titanes, defendiendo con un equipamiento ni remotamente similar al armamento enemigo.

Unámonos a la opinión pública internacional. Es ilegítimo secuestrar a un presidente, violatorio de todos los derechos; démonos cuenta que es la paz mundial la que está en juego.

“Hemos aplicado sobre Cuba todas las presiones posibles”, así dijo Trump. ¿Entonces somos un Estado fallido? ¿Es mentira lo del bloqueo? Y si esta frase demuestra la sucia política contra nosotros, tratemos de entender esta otra: “lo único que queda es entrar y destrozar”.

Perverso, alevoso, despreciable. ¿Destrozar a quién? ¿A este pueblo? ¿A su patrimonio? ¿A sus conquistas? ¿A la Revolución? No. Los yanquis no podrán con nosotros, cada intento de dividirnos fortalece nuestra unidad. La sangre de nuestros hermanos convoca más conciencia, más solidaridad, más resistencia y más patriotismo.

Ratificamos las palabras de nuestro Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República cuando expresó: “La Patria no se rinde. Seguimos el principio de unidad, continuidad y resistencia creativa. Unidad en torno al Partido, a la Revolución, al ideario marxista, martiano y fidelista”.

Nadie como nosotros, los cubanos, sabemos lo que es resistir y vencer. Ningún pueblo ha sufrido como nosotros la hostilidad constante del imperio más poderoso del mundo, un enemigo que nos odia y nos desprecia, y aún así, ningún pueblo ha escrito páginas tan gloriosas, bajo condiciones tan difíciles como este pueblo cubano.

Y es esa historia de resistencia la que hoy se encarna en el sacrificio supremo de nuestros hijos, de nuestros hermanos. A los familiares de los caídos, decirles que su dolor es nuestro dolor. Al igual, compartimos con ustedes el orgullo de haber tenido en el seno de nuestros hogares hombres valiosos como ellos, porque nuestros seres queridos murieron como vivieron, cumpliendo su deber, sirviendo, luchando por un mundo mejor; forman parte de la legión de héroes que abonaron con sangre el camino en la defensa de lo justo, de la paz.

Ellos son la continuidad de los que ayer fueron al Moncada, subieron a la Sierra, los que pelearon en Girón y nosotros que estamos resistiendo creativamente. Por ello, el ejemplo de los héroes caídos en Venezuela será inspiración eterna.

Hasta siempre, queridos hermanos; con el ejemplo de ustedes continuaremos nuestra obra, junto a este pueblo de mambises que no se rinde ni se rendirá jamás.

¡Honor y Gloria a nuestros héroes caídos en defensa de la Venezuela bolivariana!

Pueblo santiaguero, honremos a nuestros héroes. Que la sangre derramada por ellos no sea en vano.

Hasta la victoria siempre
Patria o Muerte, ¡Venceremos!

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