Santiago de Cuba,

Cultivar los patios: gestión y respuesta desde lo pequeño

03 March 2026 Escrito por  Teleturquino

No siempre somos conscientes de que estar vivos es la primera condición para defender la vida; a veces caminamos como zombis, sin rumbo, culpando a otros de todo y olvidando que también somos parte del problema y, por tanto, de su posible solución.

Esa reflexión me acompañó hasta la casa de Tamayo, un residente del barrio de La Risueña, en la periferia norte de la ciudad de Santiago de Cuba. En el patio de su vivienda siempre hay algo que llevar a la mesa: boniato, quimbombó, habichuelas, yuca; algo que, para algunos, puede parecer poco; para él, no.

Y es que en Cuba las mayorías, al menos de las generaciones nacidas y crecidas con la revolución nos acostumbramos a que nuestra misión era estudiar y consumir porque de buscar la comida de la gente se encargaría el estado”.

Sin embargo, Tamayo disfruta trabajar la tierra; le viene de su infancia en el municipio de Guamá, en plena Sierra Maestra, donde creció hasta que fue llamado al servicio militar. “Después no regresé; me quedé en la ciudad, pero dondequiera que he vivido he tratado de aprovechar patios y solares yermos para producir comida y también hacer jardín”, cuenta con satisfacción.

En tiempos de escasez de alimentos, cuya causa principal se atribuye al bloqueo económico y financiero impuesto por el Gobierno imperialista de los Estados Unidos contra Cuba, cada cosecha adquiere un valor mayor. “El fruto que saco de mi patio es comida que no tengo que salir a buscar, y esto me da algún alivio”, explica. No solo por el sustento, sino también frente “a los precios elevados y a un salario que no me alcanza”.

Como vecino atento, observa que muchos en la zona cultivan sus conucos, aunque otros no lo hacen. “Si lo hicieran, sería una carga menos para la economía del país”, asegura.

En Santiago de Cuba y sus alrededores aún existen tierras con potencial para producir alimentos; sin embargo, a algunos les resulta más fácil desempeñarse como intermediarios o trabajar tras un mostrador, prácticas que, en muchos casos, derivan en precios excesivos que terminan drenando la economía familiar e inciden directamente en el visible deterioro de la calidad de vida.

Las autoridades de la provincia insisten en que se debe destinar el mayor esfuerzo posible y parte de los escasos recursos a la producción de alimentos, empeño en el cual las empresas estatales, en armonía con el sector privado y con el protagonismo de los campesinos, deben apostar por la autonomía alimentaria de los diferentes territorios, aspiración que parece difícil de materializar, aun cuando constituye la vía más expedita para el autoabastecimiento y la generación de riquezas destinadas a la inversión.

La inercia, la indiferencia y la cultura del mínimo esfuerzo, sumadas a las presiones externas que enfrenta el país complejizan el panorama, de ahí que aprovechar mejor los escasos recursos disponibles se convierta en una necesidad impostergable y en parte de la estrategia de “resistencia creativa” que ha marcado la historia reciente de Cuba.

Vivir, de verdad, implica asumir la responsabilidad individual dentro de los desafíos colectivos; por ahí parece estar, al menos en parte, la tesis defendida por Tamayo.

  • Compartir:

Escribir un Comentario

We use cookies to improve our website. Cookies used for the essential operation of this site have already been set. For more information visit our Cookie policy. I accept cookies from this site. Agree