En un mundo donde la violencia de género sigue siendo una pandemia silenciosa, dos mensajes poderosos resuenan con fuerza: el derecho inalienable a decir "NO" y el poder transformador de decir "SÍ". Estas consignas, encapsulan la esencia de la autonomía corporal y la decisión personal, pilares fundamentales en la lucha por los derechos de las mujeres.
No se trata solo de eslóganes. Cada 25 de mes, estas ideas toman forma concreta en el #DíaNaranja, una iniciativa promovida por la Campaña ÚNETE del Secretario General de las Naciones Unidas. Este día no es una simple fecha en el calendario; es un llamado mensual a la acción, a la reflexión y a la prevención. Su objetivo es claro y urgente: poner fin a la violencia contra las mujeres y las niñas en todas sus formas.
La violencia de género no conoce fronteras, culturas ni clases sociales. Se manifiesta en el hogar, en el trabajo, en las calles y en el espacio digital. Frente a esta realidad, el Día Naranja propone una respuesta colectiva: generar conciencia, educar y movilizar a la sociedad para crear entornos seguros donde el "no" de una mujer sea escuchado y respetado, y donde su "sí" sea una decisión libre y soberana.
Los conceptos de derechos, igualdad y empoderamiento son la brújula de esta batalla. El derecho a decir "no" es la defensa ante el acoso, la agresión y la coerción. El poder de decir "sí" representa la libertad para elegir el propio proyecto de vida, participar plenamente en la sociedad y vivir sin miedo. Ambos son dos caras de la misma moneda: la dignidad humana.
La invitación es extensiva a todos: hombres, mujeres, jóvenes, instituciones y medios de comunicación. ¡Únete!, clama la campaña. Unirse significa vestir una prenda naranja, compartir información veraz, cuestionar los estereotipos dañinos, apoyar a las víctimas y demandar políticas públicas efectivas. Es un compromiso diario que se refuerza cada 25 del mes.
En un contexto donde las estadísticas siguen siendo alarmantes, iniciativas como el Día Naranja son faros de esperanza. Recuerdan que el cambio es posible a través de la acción persistente y la solidaridad. Hoy, y todos los días, reafirmemos el derecho a decir "no" a la violencia y el poder de decir "sí" a una vida en plenitud y libertad.