Con éstas en alto, un río humano descendió desde la estatua “Martí crece”, situada en la intersección de la Avenida de los Libertadores y el Paseo Martí, hasta el Cementerio Patrimonial Santa Ifigenia, altar sagrado de la Patria donde reposan, entre otros próceres, los restos del Apóstol José Martí y del Comandante en Jefe Fidel Castro.

Acompañaron la marcha Beatriz Johnson Urrutia, miembro del Comité Central del Partido y primera secretaria en la provincia; el gobernador Manuel Falcón Hernández, y otras autoridades políticas, gubernamentales, de organizaciones de masas y estudiantiles.
Roger Alejandro Leyva Poblador, recién electo presidente de la FEU en la Universidad de Ciencias Médicas de Santiago, manifestó: “Hoy los retos son más complejos, pues el imperialismo nos asecha con mayor fuerza. Intenta doblegar al pueblo mediante el recrudecimiento del Bloqueo, el incremento de la subversión ideológica y la explotación de la escasez de recursos. Es difícil, cierto, pero depende de nosotros salir adelante como lo hemos hecho siempre: con dignidad, valentía, unidad y compromiso, desafiando a quienes quieren mancillar el sueño de Martí hecho realidad por Fidel”.

Leyva Poblador insistió en que “es momento de unir nuestras manos por Cuba y defender las conquistas que tanta sangre costaron. Ese es nuestro deber: la antorcha antimperialista que portamos como protagonistas de una nueva Generación del Centenario, que es continuidad del legado de Fidel”.
Los jóvenes cubanos de hoy son continuadores de aquellos que en 1953, al conmemorarse el Centenario del natalicio de Martí, iniciaron la tradición de la Marcha de las Antorchas, que hoy simboliza la unidad de un pueblo decidido a defender su soberanía, independencia y las conquistas de la Revolución.

En esta ocasión, estuvo dedicada al aniversario 173 del natalicio de José Martí, al 73 de la primera Marcha, al ejemplo imperecedero del Líder Histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz -en el año de su centenario- y a la Generación del Centenario.
Aquella marcha fundacional fue una protesta contra la dictadura de Fulgencio Batista y un homenaje en el Centenario de Martí. Setenta y tres años después, bajo el lema “Antorcha Centenaria Antimperialista”, las nuevas generaciones reeditaron el gesto, en muestra de reafirmación unitaria y de apoyo a la Revolución.

Así, esta noche, en la Ciudad Héroe de la República de Cuba, cuna de la Revolución, se tendió un puente luminoso entre siglos. Las antorchas, sostenidas por manos jóvenes, conectaron el sacrificio de Martí, la rebeldía de Fidel y su generación en 1953, y el compromiso de la juventud actual. Fue una demostración viva de que la historia patria, cuando se lleva en el corazón y se ilumina con el fuego de las convicciones, nunca deja de marchar hacia adelante.