Santiago de Cuba,

Renté: ingenio y resistencia ante la tormenta

20 February 2026 Escrito por 
De la autora

En medio del silencio industrial que provoca la crisis energética, en la Central Termoeléctrica (CTE) Antonio Maceo, conocida popularmente como Renté, el ruido de los martillos, los tornos y los sopletes no cesa. A sus sesenta años, la planta enfrenta el que quizás sea su desafío más complejo: generar electricidad en un contexto de absoluta escasez de combustible, agravado por el endurecimiento del bloqueo estadounidense tras la orden ejecutiva firmada por el presidente Donald Trump el pasado 29 de enero. Lejos de rendirse, el colectivo de la planta se ha sumergido en una lógica de resistencia creativa. Con los almacenes vacíos de repuestos y las importaciones congeladas, la consigna no es solo operar, sino reinventarse para sobrevivir.

La situación operacional de la planta es un reflejo fiel de las tensiones que vive el Sistema Electroenergético Nacional (Sen). El ingeniero Jesús Aguilar Hernández, director general de la CTE, no evade la realidad. “En estos momentos estamos generando 41 megawatts con el bloque número tres”, explica Aguilar, una cifra muy inferior a la capacidad instalada de la central.

Jesús

“Estamos enfrentando la reparación de las bombas de circulación del bloque número cinco, que esperamos estén listas para el fin de semana, y a su vez, realizamos una intervención de mayor envergadura en el bloque número seis, en la turbina y las calderas. Proyectamos que el próximo mes pueda estar listo para incorporarse”.
El director describe una estrategia de sostenimiento para luego pasar a la reanimación. “Hemos transitado por momentos bastante difíciles, pero no hemos estado sentados esperando que las soluciones nos lleguen”, afirma, consciente de que el camino será largo pero necesario.

El arte de fabricar desde cero

Si la dirección traza la estrategia, los talleres son el lugar donde el ingenio se vuelve tangible. Eduardo Morales García, jefe del taller de maquinado y próximo a recibir la medalla por 40 años de servicio, muestra el día a día de la lucha contra la escasez.

Eduardo
“En estos momentos estamos fabricando unos ejes para las bombas de agua de mar de la unidad cinco. Es una pieza que originalmente venía de Rusia, pero nos dieron la tarea de hacerla aquí”, comenta Morales. “Comenzamos antier después del mediodía y trabajamos 24 horas seguidas para entregar el primero. Ya comenzamos el otro”.

Su testimonio es un retrato de la realidad actual de la industria. “Cuando llega un trabajo aquí, no hay nada preparado. No hay nada en el almacén. Hay que inventarlo todo: la cuchilla con la que se va a cortar, la barra, el material. Hasta la segueta para cortar el tubo tuvimos que crearla”, es gracias al movimiento de innovadores de centro que se logran satisfacer muchas de las necesidades de un centro con tecnología obsoleta.

Para Eduardo, Renté no es solo un lugar de trabajo. “Aquí he echado mi vida”, confiesa. Y esa entrega personal es, según él, la clave del colectivo: “Siempre hay una disposición constante de todos los trabajadores de los talleres para venir, cumplir, sin importar el día ni la hora. No tenemos recursos, pero siempre tenemos una idea, una solución”.

Una logística de supervivencia

La falta de combustible no solo apaga las máquinas; paraliza el transporte, desarticula los turnos y pone en riesgo la operación. Ante esto, la planta ha tenido que aplicar ‘medidas de guerra’.

Maira
La ingeniera Maira McCalla Isola, especialista en mantenimiento industrial, explica la nueva dinámica: “Hace más de 20 días unificamos en un transporte a los operadores, el personal de cocina, la seguridad y los técnicos. El de mantenimiento está disponible 24 horas para dar respuesta rápida a cualquier incidencia”. Se escoge a los más capaces y también se aplica el trabajo a distancia y el teletrabajo, cuando es posible, para mantener los servicios.

Rondón destaca que, pese a todo, no se han detenido. “Celebramos nuestro foro de ciencia y técnica. Sabemos que la solución está en nuestro intelecto, en la cooperación entre empresas y en el talento de nuestro colectivo. Los trabajadores están comprometidos. Saben el papel que debemos jugar”.

Dentro de los bloques cinco y seis, el trabajo adquiere dimensiones titánicas. Ángel Fabars Borlot, jefe electromecánico del la Empresa la Mantenimiento a Centrales Eléctricas (EMCE), supervisa las labores en un entorno donde cualquier error puede ser catastrófico.

Ángel

“Trabajamos en la unidad seis, declarada para una reparación ampliada, y en la unidad cinco, con una avería en los sellos de hidrógeno del generador. Son labores complejísimas porque estas son máquinas enormes. La pieza más pequeña pesa toneladas y las holguras son milimétricas”, describe Fabars.

La falta de personal, debido al problema del transporte, ralentiza los procesos. “Tenemos que seleccionar a los mejores, a los más serios y conocedores. La respuesta es más lenta porque no tenemos la cantidad de gente necesaria, pero los que están aquí lo están haciendo con excelencia”, asegura.

Sabemos lo que nuestro trabajo significa

Junto a las bombas de circulación, Maximiliano Guisande Agüero, jefe de equipos dinámicos con 56 años de trabajo en Renté, lidera la recta final para poner en marcha la unidad cinco. Su equipo trabaja horas extras, sin descanso, centrando y penduleando los equipos.

Maximiliano

“Sabemos la dificultad que tiene el país con la energía, lo que estamos pasando, por eso dedicamos todo el empeño y el tiempo que sea necesario para poner en servicio los equipos lo más rápido posible”, afirma. “Un equipo fuera de servicio hace que la máquina sea menos eficiente. De ahí la importancia de nuestro trabajo. Tenemos la responsabilidad de dar una respuesta rápida y eficaz”.

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Este 20 de febrero la CTE celebró su primera sincronización al Sen trabajando para mantener la generación y aprovechando los conocimientos de su plantilla, envejecida pero muy capaz. Promueven también la llegada y retención de jóvenes mediante convenios de trabajo con el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas, los politécnicos y la Universidad de Oriente, involucrando a los estudiantes en la producción desde sus prácticas laborales y adiestramiento, así como su crecimiento profesional.

En palabras del director, Jesús Aguilar, “es un privilegio que nuestra central llegue a sus sesenta años con posibilidades de generación. Constituye un reto que nos dejaron las generaciones anteriores y que debemos dejar a las venideras. Lleva mucho trabajo y compromiso. Más que el equipamiento, lo que se sostiene es la calidad de su colectivo de trabajadores".

Mientras la falta de combustible ralentiza la actividad en el país, los trabajadores de la ‘Antonio Maceo’ libran una batalla contrarreloj para mantener vivos sus generadores con la resistencia, el ingenio y el corazón de un equipo que se niega a rendirse.

 

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Daniela Verdecia Castillo

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