La iniciativa, desarrollada desde la sede del Instituto Nacional de Ciencias Agrícolas (INICA) en Santiago, contempla un período de evaluación de tres años, durante el cual se analizarán factores morfológicos de las plantas como altura, grosor del tallo y número de hojas.
Según explicó la M.Sc. Alegna Rodríguez Fajardo, investigadora auxiliar del INICA Santiago, el frijol del género Vigna —caracterizado por su bajo contenido graso y alto valor vitamínico y mineral— es de ciclo corto, con una duración que varía entre 70 y 120 días. En particular, la variedad Vigna radiata, conocida como murgo, puede ser consumida a los 70 días de su siembra.
Durante el primer año del proyecto, se trabajó con cuatro cultivares: Yarey del Trópico, Guariba Blanco, Murgo y una selección experimental local. Los estudios permitieron determinar que Yarey del Trópico obtuvo los mejores resultados en el número de vainas por planta, mientras que Murgo destacó por su desarrollo morfológico y Guariba Blanco alcanzó el mayor rendimiento, con 2,77 toneladas por hectárea.
Rodríguez Fajardo subrayó que este trabajo constituye un paso importante hacia la diversificación de fuentes alimentarias sostenibles en el oriente cubano, como parte de la estrategia nacional para fortalecer la seguridad alimentaria.