Sin embargo, un gesto de cooperación internacional ha venido a aliviar, al menos en parte, las necesidades más inmediatas de cientos de familias.
Se trata de un donativo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, en el marco de los lazos de solidaridad que unen a España y Cuba.
La ayuda está compuesta por mil kits que incluyen productos de aseo personal y alimentos no perecederos, distribuidos a razón de un kit por cada núcleo familiar. La prioridad, según explicó Lisandra Cuevas, directora adjunta del Grupo Empresarial de Comercio en la provincia, el objetivo, es siempre llegar a quienes más lo necesitan, sin importar lo intrincado del camino.
Parajes como Río Frío, conocido por sus veredas estrechas y su topografía quebrada, estuvieron entre los destinos alcanzados. En esos lugares, donde cualquier ayuda se convierte en una odisea logística, la labor de los trabajadores del Grupo Empresarial de Comercio resultó decisiva. Sin horarios fijos ni descanso, estos hombres y mujeres asumieron la tarea de cargar, transportar y entregar personalmente cada uno de los kits, a veces caminando kilómetros bajo el sol.
Lo ocurrido en las comunidades afectadas por Melissa demuestra que la cooperación internacional puede traducirse en algo tan sencillo como necesario, un jabón, una lata de conserva, una bolsa de arroz. Y sobre todo, puede llegar a la puerta de una familia que aún recuerda esos días difíciles. Un gesto que reafirma que cuando hay voluntad y organización, la solidaridad cruza océanos y se hace presente hasta en el último recodo de la geografía santiaguera.