Su primer contacto con la militancia se dio como miembro de la comisión ideológica del Comité Distrital José Martí, un espacio que la preparó para convertirse en reserva de cuadros. Posteriormente, pasó por la Facultad del Partido Hermanos Marañón, donde consolidó su formación política y revolucionaria. Desde el año 2010, se desempeña como cuadro para atender los asuntos históricos en el Partido Provincial.
El Partido como escuela de vida
“El Partido vino a complementar mi preparación como profesional. Desde Educación tuve que investigar y profundizar, pero el Partido me dio la oportunidad de crecer porque conocí parte de los protagonistas de la Revolución”, asegura Yudith. Su labor le permitió dialogar con expedicionarios del Granma, asaltantes del Moncada y reeditar la ruta del Comandante en Jefe tras los sucesos del 26 de julio de 1953. También tuvo la oportunidad de conocer a los Cinco Héroes, experiencias que, según ella, le dieron herramientas para dirigir y fortalecer su preparación.
La dinámica de trabajo, afirma, la ha hecho “más humana, el sentir por nuestros compañeros, verlos como una gran familia”. En sus palabras se percibe la sensibilidad de quien entiende que la historia no es solo un relato, sino un compromiso vivo con la memoria colectiva.
Sacrificio y entrega
Yudith reconoce que su tarea es compleja y exige sacrificio: “Nosotros no estamos exentos de los problemas, somos parte del pueblo. Levantarnos más temprano, a veces no dormir para cumplir con las tareas”. Esa entrega cotidiana la convierte en ejemplo de disciplina y constancia, valores que han marcado su vida personal y profesional.
En cada paso de su trayectoria, ha sabido conjugar la pasión por la historia con la entrega revolucionaria. Su vida es un ejemplo conmovedor de cómo el compromiso político puede convertirse en una escuela de humanidad y en un legado que inspira.