Este proyecto, que forma parte de la primera fase del programa de energías renovables priorizado para la atención médica, incluye 29 policlínicos, 10 hogares maternos, 6 hogares de ancianos, 6 casas y un centro psicopedagógico. Además, se ha brindado apoyo a un total de ocho pacientes electrodependientes, principalmente en edad pediátrica, quienes requieren un suministro constante de energía para su tratamiento.
La instalación de estos sistemas solares tiene un impacto estratégico en el cuerpo de guardia de urgencia médica. La energía solar garantiza el funcionamiento de equipos vitales y la refrigeración de medicamentos, permitiendo que las instalaciones mantengan su operatividad incluso ante interrupciones en la red eléctrica nacional. Este avance es crucial en un contexto donde las limitaciones en la disponibilidad de combustible y los déficits de generación eléctrica son cada vez más evidentes en el país.
El objetivo fundamental del gobierno cubano y de la dirección de salud en Santiago de Cuba es asegurar que los servicios sanitarios se mantengan con vitalidad, salvando vidas y garantizando la continuidad operativa de la urgencia médica. La implementación de energía fotovoltaica no solo reduce la dependencia de grupos electrógenos que utilizan combustible cada vez más escaso y costoso, sino que también estabiliza la red local y permite respuestas rápidas ante emergencias.
Con esta iniciativa, Santiago de Cuba se posiciona como un ejemplo en la adopción de energías renovables en el sector salud, demostrando un compromiso firme con la mejora del bienestar de su población y la sostenibilidad del sistema sanitario.