Horas después, en la madrugada del 17 de abril, cientos de mercenarios entrenados por los Estados Unidos desembarcaban por Playa Girón. Comenzaba así la invasión que el imperialismo había urdido para aplastar la naciente experiencia socialista en el hemisferio occidental. Sin embargo, se dieron cruce con un pueblo convertido en milicia, que les hizo frente y menos de 72 horas libraría Cuba la primera batalla contra el imperialismo en América.
La resistencia no fue solo en tierra. La defensa del cielo cubano resultó crucial para frenar la aviación enemiga. Por ello, el 17 de abril se instauró el Día del Miliciano y de el Defensa Antiaérea de las FAR a modo de homenaje a los caídos en aquellas jornadas históricas y a los valerosos artilleros que, con cañones de menor alcance, supieron enfrentar a los cazas y bombarderos que escoltaban a los invasores.
La epopeya de Girón tuvo en sus arenas nombres propios que honran a cada rincón del país , muchos de ellos de jóvenes que inmolaron sus vidas para que Cuba fuera, para siempre, libre y socialista y que sellaron con su sangre la victoria del 19 de abril.
En cada aniversario, el homenaje converge en la figura del líder histórico de la Revolución Cubana, Fidel Castro Ruz, quien desde el puesto de mando en la central Australia dirigió la contraofensiva y proclamó, con los fusiles aún humeantes, aquella sentencia imperecedera: «¡Ahora sí, esta es una revolución socialista!».
Porque en el año 1961, más que agresiones, nacieron victorias, pues Cuba demostró al mundo que la soberanía se defiende con las armas y con la vida.