Esta técnica, basada en la reproducción de plantas a partir de ramas seleccionadas, garantiza uniformidad genética y permite conservar las mejores características de las variedades madre, lo que se traduce en cafetales más resistentes y productivos. Con ello, se asegura un material vegetal de calidad que responde a las exigencias de los planes de acopio y exportación, fortaleciendo la economía local y la identidad cafetalera de la región.
La Estación de Investigaciones Agroforestales Tercer Frente desempeña un rol esencial en este proceso, no solo por su capacidad de innovación científica, sino también por su función educativa y comunitaria. Los productores incorporan la técnica en sus fincas como una herramienta para elevar rendimientos sin necesidad de ampliar áreas de cultivo. Además, la institución garantiza bancos de semillas y esquejes certificados, lo que facilita la expansión de plantaciones con variedades de alto rendimiento y adaptadas a las condiciones de montaña.
El impacto de esta tecnología se refleja en los resultados concretos. El café Robusta propagado por esquejes alcanza hasta cuatro toneladas por hectárea, mientras que el Arábico logra cerca de 2,8 toneladas.
Estos números no solo representan un incremento en la productividad, sino también un paso firme hacia la sostenibilidad, al reducir la presión sobre los suelos serranos y proteger el entorno natural. En suma, la propagación del café por esquejes en Tercer Frente no es únicamente una técnica agrícola, sino una estrategia de desarrollo científico y comunitario que asegura un futuro más próspero para el cultivo y reafirma la tradición cafetalera de la Sierra Maestra.