Con una extensión 2.68 hectáreas, la finca integra la siembra de granos, cultivos varios y hortalizas. En la actualidad, pueden apreciarse plantaciones de maíz, yuca, boniato y frijol caupí, resultado de un proceso progresivo de mejora de suelo y organización de trabajo agrícola.
¨Los inicios fueron duros, la tierra estaba completamente llena de maleza, recuerda Díaz Hernández, quien ha dedicado su vida al trabajo agrícola desde su niñez. Hoy a sus 46 años, afirma que el vínculo con la tierra sigue siendo su mayor motivación. ¨ No hay nada más satisfactorio que ver la finca en producción ¨.
Miembro de la Cooperativa de Créditos y Servicios Jesús Menéndez Larrondo, este campesino ha convertido su finca en un espacio de constante innovación. Su enfoque se basa en la búsqueda de alternativas productivas que permitan sostener y mejorar los rendimientos.¨ En un futuro quiero que la finca La Agradable obtenga mejores resultados de los que ya he lograd, porque para eso trabajo cada día¨, asegura.
El desarrollo de la finca no ha estado exento de dificultades. Las prolongadas sequías que afectaron la zona en años anteriores obligaron a Díaz Hernández a buscar soluciones concretas para garantizar la producción. Entre ellas, destaca la perforación y construcción de un pozo artesanal, una obra que permitió estabilizar el riego y mejorar el impacto productivo de las áreas cultivadas.
¨ Trabajar la tierra no es tarea fácil - afirma –, y en los tiempos actuales se complica aún más por la falta de recursos. Sin embargo, seguimos adelante. Nuestras producciones llegan a distintos destinos, aunque sea en carretones, y lo importante es que lleguen al pueblo, a pesar de las dificultades ¨.
Ante el déficit de combustible, el agricultor ha recurrido a la tracción animal para la preparación de la tierra, además de la incorporación de productos biológicos materias orgánicas como parte de un enfoque agroecológico.
Díaz Hernández considera que aún existen retos importantes en la comercialización de productos agropecuarios. ¨ Hay que trabajar más con los productores, buscar alternativas y fortalecer los mecanismos de distribución¨, señala.
Convencido en la importancia de la ciencia y la técnica en la agricultura, defiende la agroecología como una vía sostenible para el desarrollo del campo.
¨ Con la agroecología se obtienen buenos resultados. No se necesitan tantos productos, se necesitan ideas y ganas de producir, ¨ afirma.
Su experiencia ha permitido además el intercambio de conocimientos con otros agricultores de la localidad, promoviendo prácticas más eficientes y sostenibles en la producción de alimentos.
Tras casi dos décadas de trabajo, Osbeldi Díaz Hernández vive orgulloso junto a su familia en la finca ¨ La Agradable ¨, un ejemplo que refleja disciplina, dedicación y amor a la tierra. Hoy, donde antes abundaba las malezas, se levanta una finca productiva que sigue creciendo con cada cosecha.