Díaz-Canel destacó que cada acto de la vida de Ramiro estuvo marcado por su fidelidad absoluta a Fidel, a Raúl, a sus compañeros de lucha y al Programa del Moncada, cuya esencia justiciera defendió desde el asalto a la fortaleza de la dictadura en 1953 hasta el último aliento de su vida.
Su partida, ocurrida en este Día de los Padres, nubla la jornada con dolor, pero también reafirma el legado de una generación que entregó su vida entera a la Revolución.
¡Hasta la victoria siempre, Comandante!