Se dice además que, “ninguna de las 176 medidas es autosuficiente y que su carácter socialista depende de la mediación política que las articule sistémicamente”.
En este material se realiza un análisis desde las diferentes aristas políticas, económicas y sociales que implican estos cambios que vive el país. En el cual expone”, las 176 medidas son un momento de un proceso histórico, una pieza del Plan Nacional de Desarrollo hasta 2030 y deben integrarse en las Estrategias de Desarrollo Provincial (Eje 3). Se mantienen los pilares del socialismo —propiedad social sobre los medios fundamentales de producción, planificación (de equilibrios macroeconómicos), la mayor justicia social posible y poder político popular—, pero se abren espacios de mercado para desatar fuerzas productivas, donde el Estado no llega, mediante determinados cambios en las relaciones de propiedad y nuevas dinámicas en las relaciones de producción.¨
Esa riqueza generada debe ser capturada por la política a través de impuestos, encadenamientos productivos y responsabilidad social, para financiar los servicios sociales universales. En suma, la política no puede definirse como bombero que apaga incendios, sino como arquitecto que diseña un edificio con cimientos socialistas y ventanas abiertas al mundo, asegurando la continuidad histórica. (….)
En el ensayo se brindan argumentos que aportan conocimientos, análisis de las medidas en el contexto actual. En el cual se argumenta que, “la naturaleza del desafío actual que vive hoy la Revolución implica la capacidad de imbricar la actividad de dirección política y de gobierno en la interrelación dialéctica entre economía y política, más exactamente en su contradicción. Es decir, hacer del abordaje de esa relación y contradicción el método cotidiano: traducirla en decisiones sistémicas que, al tiempo que modifican relaciones de producción para desatar fuerzas productivas, consoliden el poder político popular y la justicia social; que cada medida económica vaya acompañada de su mediación política respecto a los efectos sociales, de modo que la calidad clasista popular sea el filtro práctico de cada acción de dirección política y gobierno”.
“La colaboración entre dirigentes y dirigidos no constituye un “plus” de las transformaciones; son su dimensión política constitutiva. Las medidas proveen los mecanismos institucionales (municipios autónomos, responsabilidad social empresarial, plataformas digitales, control institucionalizado)”.
Pero esos mecanismos solo funcionan si se asegura políticamente: la conciencia de que la participación es esencia del socialismo, el conocimiento profundo e integral de lo que está previsto, la organización territorial que la haga posible, la comunicación que la haga comprensible y la ética que la preserve de distorsiones y la asiente en la verdad política. Sin este aseguramiento político, la participación se vacía de contenido y la calidad de las relaciones se deteriora.