Tanto entusiasmo tienen los casi 30 asistentes del primer grupo como el mismo Ramón; el lunes inició las clases en el Sala General de la Biblioteca Provincial Elvira Cape y el jueves, Frontera y alumnos estuvieron en un centro hospitalario santiaguero donde hicieron un trabajo voluntario para acondicionar las áreas verdes y Ramón entregó un donativo. Luego recorrieron calles y sitios de la ciudad y claro, las cámaras y celulares entraron en acción.
Imposible para mí dejar pasar la oportunidad de dialogar con un maestro de la fotografía, sobre su casi medio siglo de experiencia en este mundo:
“Empiezo la fotografía como en el 1975; en aquel momento yo trabajaba en un grupo clandestino por la liberación de mi país que todavía es una colonia de Estados Unidos. Y esa labor de fotógrafo nos permitía enriquecer las acciones de lucha que librábamos en Puerto Rico.
“Pero me enamoré de la fotografía y desde entonces me he dedicado a esta profesión. Estos años me han ofrecido una gran experiencia que combiné con mis estudios de artes plásticas, especialidad en la que me gradué en la Universidad de Puerto Rico, en Río Piedra”.
Explica Ramón, que el curso en marcha en Santiago de Cuba, es parte de un proyecto iniciado por la Misión de Puerto Rico en Cuba que luego invitó a la Unión de Jóvenes Comunistas (UJC) a través de la Editorial Abril, y a los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) para auspiciar el encuentro.
“Es un curso para enseñar, gratuitamente, los fundamentos de la especialidad a las personas que deseen iniciarse en el campo de la fotografía digital, todo como un punto de partida. El interés mostrado en Santiago es muy estimulante”.
Dice Frontera que hay arte tanto en la cámara digital como en la analógica. Y agrega: “Al final, las dos son herramientas porque el arte lo crea el artista. Todo está en la persona detrás del equipo”.
Ramón en su país y en otros, hace estos cursos pero en meses, en ocasiones de un año. Aquí lo ha sintetizado para abarcar dos grupos ya que las listas de participantes están abarrotadas.
Este boricua ha subido siete veces el Pico Turquino, que si no es récord para un foráneo, al menos es buena marca... “De hecho, una de esas veces fui el único fotógrafo extranjero en subir con Los Cinco, poco después de la excarcelación. Fue una experiencia maravillosa ir con ellos hasta el busto de José Martí en la cima”.
Conocer parte de la historia de vida de Frontera Nieves invita a reflexionar con él:
-- ¿Es Ud. revolucionario, Ramón?
-- Totalmente. Una de las razones por las que estoy aquí, y sobre todo en este momento histórico, es para dejar bien claro que estamos contra el bloqueo que tanto daño causa al pueblo cubano; que tenemos ahora más que nunca, extender la mano solidaria a los cubanos que han ayudado a tantos pueblos en el mundo. Y recordar siempre, que estamos hablando de un pueblo que no da lo que le sobra sino lo que tiene, y lo da con amor.
“Para mí sería cosa de ingratos, quedarme sentado en la comodidad de mi casa y no venir aquí ahora, para estar junto a los cubanos, en medio de sus carencias, de apagones, de dificultades”.
Esta personalidad de relieve internacional en la fotografía, este maestro en Puerto Rico y en otros países organiza cursos similares y cada matrícula cuesta 400 dólares. Aquí, igual que la precedente veintena de encuentros celebrados en el archipiélago, es gratis. Él solo exige seriedad en la asistencia y mucha atención a sus clases.
-- Y ¿por qué gratis?
-- Mire, Cuba ha dado mucho al mundo; ha ayudado mucho a Puerto Rico. Nosotros tenemos con este país una deuda inmensa de solidaridad, y si yo puedo aportar algo, por poquito que sea, a este pueblo revolucionario tan maltratado por el bloqueo del Norte, lo hago. Y en este sentido es para mí una satisfacción dar no tan solo este curso sino darle todo lo que yo pueda a este pueblo cubano”.
De vuelta a la fotografía, Frontera Nieves asegura que en este campo la tecnología va muy rápido; en las cámaras ya se está implementado las que no usan espejos sino sensores. Son similares a los teléfonos celulares; equipos digitales que vienen con una resolución increíble. Los cambios ocurren, aceleradamente; las imágenes son cada vez más nítidas.
Destacó Ramón, los deseos de aprender que percibe en toda la matrícula; la determinación de beber la savia del conocimiento, aun cuando este curso es un primer escalón para seguir hacia arriba en esta altísima ´escalera´ que es la fotografía”.