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De exitosa calificó el miembro del Buró Político y primer ministro, Manuel Marrero Cruz, su visita a la República del Congo, de la que destacó «la hospitalidad y el cariño sincero» recibidos por las autoridades de ese hermano país. Afirmó que su estancia en esa nación africana permitió consolidar las relaciones económicas, comerciales y de cooperación, y elevarlas al nivel de las políticas.
El llamado discurso de la Unión es en la actualidad una presentación verbal del presidente de Estados Unidos ante una sesión conjunta del Congreso (Cámara y Senado) en un salón plenario del Capitolio, en el cual están presentes, además, los miembros de la Corte Suprema, altos funcionarios del Gobierno, cuerpo diplomático acreditado y una selecta lista de invitados.
Un mensaje de condolencias del General de Ejército Raúl Castro Ruz, líder de la Revolución Cubana, y de Miguel Díaz-Canel Bermúdez, Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, por el lamentable fallecimiento del Padre Fundador de Namibia, Dr. Sam Nujoma, fue entregado por el miembro del Buró Político y presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular (anpp), Esteban Lazo Hernández, al Dr. Nangolo Mbumba, jefe de Estado de la hermana nación.
Javier Milei pasó casi sin escalas de rol de estrella de rock al de Augusto (aquel que en la tradición del circo es el «tonto», el sumiso, el que recibe las bofetadas del jefe, el «cara blanca»).
Hace un tiempo, Milei llegaba a los foros internacionales de la extrema derecha y encarnaba el discurso del odio y la violencia. Ahora lo sigue encarnando, pero se le confunde con el rol del felpudo.
Su última actuación en Washington, cuando participó de la Cumbre de la Conferencia de Acción Política Conservadora (cpac), lo encontró en este nuevo papel, haciéndose el gracioso, regalándole una motosierra (símbolo de sus crueles políticas antipopulares) a Elon Musk, y apareciendo siempre en un obsecuente segundo plano de Donald Trump.
Ahora bien, más allá de la vergüenza que produce tener un presidente de tan baja estofa, otro análisis posible tiene más que ver con el pragmatismo.
La Argentina ha tenido, por lo general, gobiernos liberales, neoliberales y entreguistas. Uno de ellos, fue el de Carlos Menem, en los años 90. Era un momento crítico, para Cuba y para el mundo. Acababa de caer el Muro de Berlín, el socialismo real en la Unión Soviética y Europa del Este, había caído el sandinismo en Nicaragua, y muchos países latinoamericanos habían elegido presidentes neoliberales: el ya mencionado Menem, en Argentina; Luis Alberto Lacalle, en Uruguay; Fernando Collor de Melo, en Brasil; Carlos Salinas de Gortari, en México; Carlos Andrés Pérez, en Venezuela; Alberto Fujimori, en Perú…
Margaret Thatcher había dicho: «es el liberalismo o el abismo». Y Francis Fukuyama (asesor de George Bush padre) había decretado el «fin de la historia» y «la muerte de las ideologías».
En aquel contexto, Carlos Menem encaró un programa económico neoliberal, con privatizaciones generalizadas y una política exterior total y absolutamente alineada con Estados Unidos. Aunque siempre la combatimos, y sin compartir nada de aquellas políticas, es posible reconocer un grado de pragmatismo en ellas, ya que Estados Unidos se había convertido en la potencia hegemónica mundial.