En medio del ajetreo, Adis Jiménez Despaigne, especialista en Trabajo Social del “Provincial”, coordinaba el seguimiento a varios casos que, posterior al egreso, “tienen que ser atendidos en sus áreas de salud para realizar evaluaciones más profundas y el necesario seguimiento para el cumplimiento de los tratamientos”.
Mientras, un equipo multidisciplinario realizaba con éxito varios partos en el Hospital Materno Norte “Tamara Bunke” y los Infantiles Norte y Sur la labor asistencial no se detenía. El común denominador para todos los casos no era solo lo inherente a cada institución, sino que se ejecutaba en medio de una desconexión del Sistema Eléctrico Nacional, “que no limitó nuestra entrega ni detuvo los servicios”, destacó la joven galena Alisis Pérez Silva.
Sierra Maestra, constató el desarrollo de la madrugada del martes, que además estuvo matizada por un sismo de magnitud 6.0. Pero la historia tiene su génesis a estrenos de la semana, cuando algunos miles de litros de petróleo fueron descargados en los depósitos centrales de la provincia, seguidos por una indicación de las principales autoridades que no dio cabida a interpretaciones: “la prioridad es servir los grupos electrógenos de emergencia de los hospitales”.
La operación duró varias horas, porque dichas instituciones están distribuidas en varios municipios. “El combustible para las ambulancias también se garantiza, porque las urgencias, emergencias y las remisiones no pueden esperar”, acotó el Vicegobernador Waldis González Peinado.
En el Cuerpo de Guardia del Juan Bruno Zayas se recibía una ambulancia procedente de Songo-La Maya, el equipo de médicos y enfermeras –integrado por experimentados y noveles-, cumplió al pie de la letra el protocolo, una familiar preguntó si la corriente se mantendría y el Jefe de la guardia administrativa no vaciló en explicar: “el microsistema que alimenta la Héctor Pavón nos está proveyendo energía; no obstante, nuestros grupos electrógenos nos garantizan corriente para varios días”.
“Los médicos cubanos estamos preparados para esta y otras contingencias; eso nos distingue el mundo y también enorgullece. En Cuba la Salud es lo primero, es junto con la educación nuestra mayor conquista”, acotó la Dra Elizabeth Colina Ávila, Jefa del Servicio de Neurología del “Lora”.
“El juramento hipocrático nos enseña que la salud y la vida del enfermo serán nuestras primeras preocupaciones; no importa la circunstancia: ciclón, terremoto, apagón…”, encomió un joven residente mientras examinaba a un paciente que tenía edemas causados por una intoxicación medicamentosa.
Nuevamente se escribió otra página gloriosa, con no pocos en el anonimato, que demuestra que Cuba va, a pesar de la asfixia que le ha impuesto la potencia más poderosa de la historia; esa que insiste en llamarnos Estado paria o Estado fallido, que hace hasta lo imposible por inducirlo, pero que no ha podido detener a un Sistema de Salud universal y gratuito que salva vidas y trae muchas otras al mundo aún en medio de una desconexión electroenergética.