La jornada de donaciones voluntarias de sangre convocada en el Centro de Altos Estudios -por el Buró Provincial de la UJC-, a solo horas del aniversario 64 la organización juvenil , se convirtió así en una forma distinta de celebrar.
“Cuando uno estudia aquí sabe que la sangre no se fabrica en ningún laboratorio”, comentó mientras esperaba su turno una estudiante de segundo año de Estomatología. “Esto es lo mínimo que podemos hacer”.
Daymé San Emeterio Rodríguez, Miembro del Buró Provincial de la UJC, recorría los pasillos de la Facultad deteniéndose en cada grupo de donantes. Para ella, la imagen que se repetía en cada sillón era más que una postal.
“Esto es la demostración de que la solidaridad para nuestros jóvenes no es una palabra más. Aquí hay muchachos de Ciencias Médicas, pero también de otros centros. Todos han entendido que donar sangre es un acto de compromiso diario”.
La dirigente juvenil recordó que en la provincia se ha trabajado sistemáticamente para que la donación voluntaria se convierta en hábito, no en respuesta ocasional. “Y jornadas como esta nos confirman que vamos en la dirección correcta. No es llenar un cupo, es formar una cultura”.
A metros de allí, Eduardo Larduet Torres, estudiante de tercer año de Medicina, acababa de pararse del sillón con el algodón apretado sobre el antebrazo. A sus 21 años, este joven santiaguero ya sabe que la sangre donada en una mañana como esta puede terminar en cualquier sala de hospital de la provincia.
“Cuando uno estudia la carrera va entendiendo muchas cosas”, dijo Eduardo mientras otros compañeros esperaban su turno detrás de él. “Una de ellas es que el acto médico no empieza con el título. Empieza desde ahora, desde cada pequeña acción. Y en vísperas del 4 de abril, pensé: ¿qué mejor manera de celebrar nuestros 64 años que sentándome aquí?”
El muchacho, que este año cursa asignaturas como Medicina Interna, confesó que hay algo especial en donar sabiendo que la sangre puede llegar a quien más la necesita en los hospitales santiagueros. “Esa es la celebración que vale la pena. No la que se hace con palabras, sino con hechos concretos. Mi abuelo siempre dice que la juventud cubana se ha caracterizado por eso: por estar donde hace falta”.
A las puertas del 4 de abril, la jornada de donación en la Facultad de Medicina número 1 dejó entre los participantes una certeza: la mejor manera de celebrar el aniversario de la UJC es con acciones que demuestren que aquella organización de vanguardia, fundada hace 64 años, sigue teniendo en sus filas a una generación dispuesta a darlo todo.
Fueron varias las bolsas de sangre colectadas durante la mañana. Cada una llevaba impreso el nombre de un joven que, a su manera, eligió celebrar con el brazo extendido. Porque al final, como dijeron allí los propios muchachos, no hay mejor regalo de cumpleaños que la posibilidad de salvar una vida.