Santiago de Cuba,

Mi mayor medalla es cumplir el compromiso asumido con Fidel...

22 February 2023 Escrito por  Anabel Sánchez González (Estudiante de Periodismo)
De la autora

El prestigio de la salud pública cubana, no habría llegado a cuotas tan elevadas sin la maestría del personal de enfermería, fruto de una mezcla de dedicación, preparación y saberes aprendidos, en los cuales la formación profesional, ha sido fundamental.

Es un privilegio excepcional conversar con Maritza Caridad Acosta Nordet, pues sus 54 años dedicados a la enfermería santiaguera, la convierten en un tesoro de conocimientos y experiencias, fruto de su dedicación a la asistencia y la docencia, dentro y fuera de nuestro país.

Graduada en 1968 como enfermera general comienza a laborar en el Hospital Oncológico. "Trabajé y aprendí mucho como enfermera en la sala, pero además a partir de mis resultados académicos me seleccionan para llevar a la par la formación de auxiliares de enfermería general y la enseñanza de procederes terapéuticos a alumnos de medicina y estomatología. Con posterioridad paso al Hospital Materno Tamara Bunke, donde laboré en varios servicios sin desvincularme de la docencia".

Necesidades de la provincia llevaron a Maritza a desempeñar funciones administrativas, primero como Jefa de Enfermeras del municipio Songo La Maya por espacio de dos años en 1978 y luego, regresar a Jefa de Enfermeras a los Hospitales Grillo y posteriormente en el Provincial Saturnino Lora.

"Fue un periodo fructífero de mi vida, que me permitió seguir vinculada a la asistencia y a la vez impartir y recibir conocimientos, atesorar un grupo de saberes y competencias que llevaron a graduarme de Licenciada en Enfermería y culminar en 1997 la Maestría en Atención Primaria de Salud", dijo.

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Su vasta experiencia como decente, la condujo a laborar en el Instituto Superior de Ciencias Médicas santiaguero por más de 30 años, donde a la par de la misión de formar futuros enfermeros, participaba como profesora en decenas de postgrados, diplomados y maestrías de nacionales e internacionales.

"Me queda la satisfacción de haber llevado la docencia médica cubana a universidades de México, Venezuela, Checoslovaquia, Brasil y Haití; y de formar especialistas en Atención Primaria de Salud, Gerencia en los Servicios de Salud, Higiene Social y Administración de Enfermería, Enfermería Comunitaria y Materno Infantil".

Maritza se muestra satisfecha además, de haber incorporado la investigación a su vida, desarrollando diversos proyectos formativos y educativos en función de la salud de la población.

En su amplia trayectoria laboral, Haití ocupa un lugar especial, llegó en 2009 y participó en diversas acciones para una población empobrecida y carente de atención. "Durante mi estancia participé como enfermera en la Misión Milagro y la campaña de vacunación infantil, pero el punto crítico lo constituyó el enfrentamiento a las consecuencias de fatídico terremoto que asoló el país en 2010. El esfuerzo de nuestro personal médico y de apoyo, las muchas horas sin descanso, los niños afectados sin familiares y el agradecimiento a Cuba del pueblo haitiano es algo que me acompañará siempre…"

En sus manos acaricia múltiples condecoraciones entre las que destacan las Medallas de la Alfabetización, Manuel Fajardo Rivero, 23 de agosto, José Tey, Jesús Menéndez y de internacionalista, pero asegura que su mayor medalla es haber cumplido con el compromiso que aquellas enfermeras de 1968 asumimos con Fidel.

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