Santiago de Cuba,

En Cuba “llueve café”, oficialmente, desde marzo del 1798

22 March 2023 Escrito por  Luis Alberto Portuondo Ortega

Aunque los primeros cafetos arribaron a la ínsula cubana en el 1748, traídos por el barcelonés José Antonio Gelabert, no es hasta el 22 de marzo del 1797 que, en nuestra Santiago de Cuba, se le informó al Real Consulado de España sobre el “comienzo del cultivo del café en la Capitanía General” por el diputado consular Pablo Baloix.

Son 226 años de que el grano oriundo de la lejana Kaffa,  en las tierras altas de la actual Etiopía (África), sea para los cubanos como lo es la caña de azúcar. El “buchito” de café en las mañanas y la tradicional manera de “colarlo” son cotidianos desde entonces. Si la hora del té en Inglaterra es a las cinco de la tarde en Cuba cualquier momento resulta idóneo para dialogar y tomar el exquisito café.

En la oriental Sierra Maestra se localiza el mayor número de ruinas de haciendas cafetaleras del  mundo. La mayoría está en excelente estado de conservación y constituye un excepcional ejemplo del uso de técnicas agrícolas en relieves abruptos. Tan alto valor tienen  esos sitios, propiedades de emigrantes procedentes de la antigua colonia francesa de Saint-Domingue (actual Haití) con fincas como La Fraternidad, Tres Arroyos y La Isabelica -hoy museo-, que desde el 2000 son reconocidos, por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), como Patrimonio de la Humanidad .

Durante los siglos XIX y XX el cultivo del café en Cuba logró notables éxitos. El panorama hoy dista mucho del de aquellas estadísticas que enorgullecían; incluso el asesoramiento de técnicos cubanos  resultó decisivo para que en la década de los 80 de la pasada centuria en Vietnam comenzara su cultivo y que ya sea el segundo productor mundial de café y el mayor origen de Robusta.

Existe una estrategia para impulsar este rubro y la provincia santiaguera, la mayor productora del país, se constituye en fundamental, pero eso es tema para otro artículo. Con el aniversario 226, es lícito escuchar al dominicano Juan Luis Guerra con su:

“Ojalá que llueva café en el campo
Que caiga un aguacero de yuca y té
Del cielo una jarina de queso blanco
Y al sur una montaña de berro y miel
Oh, oh, oh, oh, oh
Ojalá que llueva café”

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