Más de 60 000 personas fueron propuestas por las organizaciones estudiantiles, de masas, la campesina y la central obrera; las comisiones de candidatura, tras amplias consultas, depuraron las listas hasta la cifra de 589, o sea un candidato cada 20 mil habitantes. Fue un duro proceso del que salió victorioso el pueblo enfrentando, como hoy, una intensa campaña de descrédito y la asfixia económica que signó al periodo especial en tiempos de paz.
Millones de cubanos nacimos en ese periodo, y otros tantos lo vivieron en su más nítida crudeza. Pero la conducción del Comandante en Jefe y el trabajo eficaz de la Asamblea Nacional elegida el 24 de febrero de 1993, con el respaldo de la ciudadanía, lograron paulatinamente la recuperación. La IV Legislatura (1993- 1998) aprobó e implementó medidas como:
-Legalización del uso y tenencia de divisas: agosto/93
-Autorización del trabajo por cuenta propia: septiembre/93
-Creación de las Unidades Básicas de Producción Cooperativa: septiembre/93
-Reducción del presupuesto militar: marzo/94
-Reorganización de los organismos administrativos del gobierno: abril/94
-Ley contra la evasión fiscal: julio/94
-Ley del Sistema Tributario: agosto/94
La jornada dominical del 26 de marzo del 2023, para elegir a los diputados de la X Legislatura será, de alguna manera, el preámbulo de agudas tareas para que, nuevamente, la Nación y Revolución cubanas venzan las adversidades. El 1995 fue el despuente indiscutible de la economía nacional luego del derrumbe de la URSS en el 1991. El 2023 tiene, necesariamente, que ser el punto de avance para dejar atrás los duros golpes socioeconómicos de la pandemia de la Covid-19 (2020) y las 243 sanciones de la administración Trump.
El voto unido del 1993 propició los progresos y el 99,57%% de los electores asistió a las urnas con una exquisita calidad del voto. El domingo 26, estoy seguro de que también la participación será inmensa y el voto unido la respuesta. A los futuros diputados las palabras de Fidel, del 15 de marzo del 1993, servirán de guía: “Les recomiendo a todos en especial que no admitan el desaliento, yo diría que circunstancias todavía más difíciles ha atravesado nuestro pueblo en otros tiempos, cuando no tenía independencia, cuando no tenía
Revolución.
Por duras que sean las circunstancias, no podrán ser como aquellas que vivió nuestro país bajo las condiciones de la reconcentración de Weyler, que es lo que quiere repetir el imperialismo: tratar de rendir por hambre y por enfermedad a nuestro pueblo; pero no hay pueblo que pueda ser rendido si está decidido a resistir, si está decidido a luchar. Con ustedes contamos como soldados de primera línea y como jefes de primera línea junto a los soldados”.