Bien lo sabe Rayma Ortiz Castillo, quien logró cinco medallas en los XXV Juegos Centroamericanos y del Caribe, que tuvieron como sede a la capital de la República Dominicana.
Pudo más la disciplina que el cansancio, y la entrega que las dificultades durante la preparación; la santiaguera consiguió su mayor botín en certámenes internacionales: dos coronas y tres metales plateados, pero el momento clave de su carrera no estuvo marcado por los lauros, sino por la decisión de retomar el deporte, luego de la maternidad.
“Volver y saber por qué hacerlo: salir adelante y demostrar que yo sí podía”, dijo de aquel instante, cuando Santo Domingo 2026 estaba en el horizonte.
Con el apoyo de su familia, los entrenadores de la base y del equipo nacional, afrontó el reto. Fueron ocho meses los que dedicó a prepararse rumbo al evento multideportivo regional, especialmente duros pues había estado casi cuatro años alejada del remo y de todo ejercicio.
“Siempre se hace una base de entrenamiento enfocada en el físico, y me uní al grupo, a mi ritmo, hasta que me sentí capaz de entrenar un poco más fuerte.
“No sabía que iba a competir en tantas modalidades, porque hubo eliminaciones previas a estos juegos. En eventos internacionales había intervenido en una o dos modalidades, así que tenía nervios; la responsabilidad era grande”, expresó la atleta de 27 años, ganadora de una presea de plata en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.
En el Centro de Remo y Canotaje Presa de Rincón…
Los profesores se enfocaron en su técnica, fuerza y en la parte aeróbica. Rayma nunca había remado con las otras integrantes del elenco femenino, sin embargo, los resultados superaron todas las expectativas.
Fue Loraidis Echavarría su complemento en la prueba del doble par de remos cortos y con cada acometida le hicieron frente a la tripulación mexicana. “Dijimos que en todas las regatas se iba a dar el máximo y a mejorar los tiempos. Disfruté esa medalla de plata que supo a oro, porque la luchamos hasta el último momento. Sentí que pudimos haber llegado a lo más alto, pero en los últimos compases se nos adelantó el bote de México.
“Los entrenadores puntualizaron algunas cuestiones y en los próximos eventos pude materializar las indicaciones”, recordó a poco más de un mes de su intervención en los XXV Juegos Centroamericanos.
No tuvo que esperar mucho tiempo para optimizar el premio, al día siguiente Rayma se impuso -junto Natalie Morales- en la competencia de dos sin timonel. El triunfo antillano llegó con la seguridad de que todavía faltaba mucho por hacer.
“Al principio no lo creía, cuando llegamos a la balsa y los entrenadores nos recibieron, lo asimilé. Estoy muy contenta por todas las medallas, pero más por esta, porque los entrenamientos en ese bote fueron bastante complicados y aun así se logró lo que tanto queríamos”.
Para remar en cuarteto se les sumó Ana Jiménez. El grupo tenía dos pruebas por delante y en ninguna decepcionó, solo las representantes de México pudieron superar a las cubanas, por un estrecho margen.
La final del certamen de cuatro pares de remos cortos fue bastante difícil para la indómita, “ahí afloraron los nervios”, sentenció.
¿Cómo recuperarse cuando hay menos de dos horas entre una final y la siguiente? En Santo Domingo 2026 no solo descubrió la respuesta a esa pregunta, sino que le tocó ponerla en práctica; tras colgarse otra presea de plata con todas sus compañeras, en la prueba sin timonel, Rayma debía formar parte de un engranaje más grande.
“Le doy gracias a Dios porque ahí estaba la fisio, nos dio hielo y eso nos relajó un poco. Aunque en la escuela habíamos hecho un simulacro, ese momento era diferente porque estaba la presión de la final.
“La medalla de oro en el bote de ocho mixto fue el mayor premio, porque era nuestra última regata y teníamos mucha carga. Además, así se cerró por todo lo alto la actuación del remo cubano.
“Siempre quise participar en unos Juegos Centroamericanos y del Caribe, representar a mi país también a ese nivel. Santo Domingo 2026 me dejó ansias de seguir remando y demostrar una vez más que Cuba siempre va responder con creces. A pesar de las dificultades que tenemos, los deportistas saldremos victoriosos”, dijo.
Mayores retos
Rayma Ortiz Castillo considera que el desempeño en República Dominicana fue “de guerreros y guerreras”, pero aún le cuesta asimilar todo lo vivido, a pesar de la seguridad que ofrecen las preseas.
“Subir al podio cinco veces fue muy significativo a nivel personal, aunque estaba dando el máximo en los entrenamientos sentía que me faltaba y al obtener esos resultados, me di cuenta de que necesitaba tener un poquito más confianza en mí.
“Todavía estoy viviendo el sueño. Me sorprendí a mí misma, porque después de tanto tiempo sin remar pensé que mi cuerpo iba a reaccionar de otra forma, pero me equivoqué, para bien. Espero estar en mejores condiciones físicas y mentales para participar en el próximo clasificatorio con vistas a los Juegos Panamericanos”, expresó la atleta.
Llegar a Lima 2027 es el objetivo inmediato, pero en la línea de meta se perfilan los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Competir bajo los cinco aros es su mayor deseo y, en lo adelante, remará para concretarlo.
Remar a pesar del desafío
El remo representa un desafío para el cuerpo y la mente. El avance de las embarcaciones deja huellas en la anatomía de los atletas, aunque la verdadera prueba está en distribuir la fuerza y lograr la sincronía cuando se compite en colectivo.