Luca Rosmino, técnico de eficiencia energética y transformación de la matriz energética del área industrial, refirió a la Agencia Cubana de Noticias que la iniciativa responde a las afectaciones energéticas que enfrenta el país y parte de las necesidades particulares de cada instalación, con la premisa de evitar pérdidas en la producción cafetalera.
El proceso, dijo, comprende el traslado de los equipos, la instalación eléctrica y el suministro de diésel, que la empresa garantiza en correspondencia con los requerimientos de cada despulpadora.
Asimismo, destacó que los grupos electrógenos trabajan a 60 hercios, frecuencia de la red eléctrica cubana, por lo que resultan compatibles con las instalaciones donde fueron ubicados.
En cuanto a sus características técnicas, detalló que son equipos de 19 kilovatios (kW), acompañados de transformadores para adaptar el voltaje a las necesidades de cada instalación, así como generadores de 50 kW con transformador integrado y otros con transformador externo, todos con capacidad para suministrar 220 y 440 voltios.
Las unidades generadoras fueron instaladas en Maisí, Guantánamo; Buey Arriba, Bartolomé Masó y Guisa, en Granma; así como en Tercer Frente, Segundo Frente, La Maya, Santiago de Cuba.
Rosmino señaló que la disponibilidad de electricidad también contribuye a humanizar las labores en las despulpadoras, pues permite procesar el café que llega durante la tarde y evitar que los trabajadores deban realizar estas operaciones sistemáticamente en horario nocturno.
Además del procesamiento, los grupos electrógenos garantizan el alumbrado de las instalaciones y mejores condiciones para la conservación y protección del grano, manifestó.
En los próximos días está prevista la instalación de otros equipos en La Caoba, municipio de San Luis, en Santiago de Cuba, y en la Unidad Empresarial de Base de Beneficio de Café de Buey Arriba, en Granma.
Con esta infraestructura, BioCubaCafé S. A. contribuye a sostener el procesamiento de la cosecha en territorios montañosos del oriente del país, donde la disponibilidad de energía resulta determinante para preservar la producción y garantizar su calidad.