MsC Miguel Angel Gainza Chacón
Por las noches, algunos pescadores en sus chalanas de remos, salían del muelle de Abelardo, que era un laberinto destartalado de tablones viejos sobre estacas clavadas en el fondo del mar, en Los Cangrejitos, al final de la avenida Trocha. Y poco después, las embarcaciones, meciéndose sobre las aguas tranquilas de la bahía de Santiago de Cuba, ocupaban los puntos que mejor les convenía a sus dueños.
Aún con las imágenes en la memoria, de la primera visita de un Presidente cubano a la Casa del Caribe, y del colorido y la alegría –a pesar de la lluvia- del Desfile de la Serpiente; luego de una semana de celebraciones en la ciudad de Santiago de Cuba, en el poblado de El Cobre (homenaje a la rebeldía esclava, en la Loma del Cimarrón) y en el litoral, mañana sábado 9 de julio, con la Quema del Diablo en la Alameda Germán Michaelsen, cerrará la edición 41 del Festival del Caribe.