Santiago de Cuba,

Freno a la indolencia

02 June 2024 Escrito por  Mayté García Tintoré

Se aproxima el verano y uno de los riegos más notable de esta temporada es la proliferación del mosquito Aedes Aegypti, quien acelera su ciclo vital en condiciones de altas temperaturas y humedad.

Es precisamente en este período en que los huevos eclosionan con más rapidez, las larvas aceleran su crecimiento y se convierten en adultos en menos días que en temporadas invernales, cuando hay incluso fuertes vientos y el mosquito adulto se daña y muere.

Por eso cuando se hable de enfrentar al Aedes aegypti la población santiaguera tiene un rol importante en eliminar posibles riesgos y extremar acciones dentro de la vivienda para impedir por todas las vías la reproducción del vector.

Sin embargo, por más que los medios de comunicación explican la necesidad de combatir el mosquito y sus daños, que se dan charlas educativas y reuniones de vecinos, para proponer como ayudar y aportar a las acciones de limpieza y saneamiento, la indolencia de algunos toca fondo, y todavía no ha tenido como respuesta, el merecido enfrentamiento.

Ahora, con la presencia del virus Oropouche en dos áreas de Salud de la provincia de Santiago de Cuba -en el municipio cabecera y en Songo- la Maya-, es un imperativo intensificar la lucha antivectorial.

Y aunque está bajo control epidemiológico el virus, no se han registrado casos críticos ni graves, tampoco fallecidos, y los enfermos han mostrado una evolución satisfactoria de la enfermedad a partir del tercer y quinto días de los síntomas; la alerta está y se precisa de mantener la higiene y seguir enfrentando al mosquito; pues, a diferencia del Aedes Aegypti, que habita en agua estancada pero limpia, este se propaga incluso en aguas albañales.

Entonces, resulta vital el saneamiento de los espacios -a pesar de la tensa situación con la recogida de desechos por diferentes factores-, y que las personas sean consecuentes con los autofocales en los hogares y centro laborales.

Pero usted no me dejará mentir. Los micro basurales los encontramos por doquier, el vertimiento de escombros y desechos sólidos en avenidas o esquinas, no es enfrentado por los moradores y mucho menos sancionado con la rigurosidad que requiere; y mientras esas conductas no sean enfrentadas, todos los que convivimos cerca de esos lugares que se convierten en focos donde reina le pestilencia, los roedores y mosquitos, y la contaminación ambiental, estamos en peligro.

No basta con que en su hogar usted realice con frecuencia el autofocal familiar, el cepillado de los tanques, elimine charcos de agua en los alrededores de los depósitos y los mantenga herméticamente tapados.

No es solo desechar depósitos artificiales que permanecen abandonados en patios, azoteas, balcones, acumulando el agua de lluvia, que a su vez facilita la cría del mosquito.

Se precisa combatir todo lo que pasa a nuestro alrededor y fuera de nuestros hogares, eso que nos expone al riesgo y que muchas veces pasa desapercibido. Es la hora de ponerle freno a la indolencia y que se actué también con todo el peso de la ley y se apliquen multas a transgresores de las normas sanitarias.

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