Víctor Dreke recordó las luchas clandestinas y desde su apodo “Moya” en la guerrilla del Che en el Congo, hizo un recuento de su vida y sus experiencias con los líderes de la Revolución. Así mismo respondió las preguntas del público y se debatieron anécdotas de la historia del país. Algunas de las que ha vivido, se encuentran en proceso de ser llevadas a un libro, que recoja y aporte al conocimiento de la nación.
Nacido en Sagua la Grande, recordó que él se siente santiaguero, habanero y principalmente, cubano.
Sobre la labor de los cuadros, desde su visión de educar y trabajar por ser cada día mejores, expresó “La mentira en uno de los nuestros, es como si estuviese solamente el marco como una figura, y no como un cuadro. Mentira nunca ni aunque te cueste la vida. Hay que decir siempre la verdad. Y al que le dijera una mentira a Juan Almeida Bosque o al Che Guevara, la pasaba mal. Y a Fidel ni se diga y a Raúl ni lo piensen, mentira jamás, hay que correr cualquier riesgo, tienen que ser capaces de enfrentar las cosas que hacen".
Asimismo compartió los valores que deben caracterizar a los que se han delegado para tratar con el pueblo “Hay que ser disciplinado, estar cuando sea necesario, eso no quiere decir que hay que dejar de tolerar los problemas que tenemos en la cotidianidad, al revés, ayudarse entre los compañeros, dar lo que tenemos, si el pueblo no tiene, el cuadro tampoco. Hay que comprometerse y compartir”.
El momento fue propicio para que la Asociación de Combatientes le entregara la figura del Che tallada en madera y una representación del Partido de la provincia y organizaciones de masas, le entregaran el libro “El Altar de la Patria”, este recoge la creación de la ruta patrimonial en el cementerio Santa Ifigenia por, un reconocimiento a sus méritos acumulados todos estos años, sus misiones internacionalistas y nacionales y por contribuir a la formación de las futuras generaciones.