Nuestra realidad, es otra, pese a algún que otro lunar, somos una nación privilegiada, donde se respetan y hacen cumplir los derechos ciudadanos; fíjese usted, que desde el más pequeño de casa es tenido en cuenta.
Y es de la infancia, de la que hoy quiero comentarle, a propósito de celebrase este 1 de junio su Día Internacional, es de los tesoros más preciados de la Revolución cubana.
Cuba en materia de derechos es abanderada, con el Triunfo de enero del 59, se establecieron garantías constitucionales y políticas a favor de la infancia, que incluso antecedieron y superaron, en muchos casos, el límite de las disposiciones luego expuestas por la Convención.
El proyecto social cubano contempla el bienestar de niñas y niños, y en función de ellos se diseñan y ejecutan políticas sociales, programas y proyectos en áreas de la salud, la educación, la seguridad social; privilegio de los infantes cubanos, que sigue siendo un anhelo para millones de pequeños en el mundo.
Con la Convención sobre los Derechos del Niño, uno de los instrumentos internacionales más importantes en materia de derechos humanos, aprobado por la Asamblea General de Naciones Unidad, en su resolución 44/25, un 20 de noviembre de 1989, se reafirmó aún más nuestra voluntad.
La Convención en sus 54 artículos recoge los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos de todos los niños; y en ella están consagrados cuatro principios generales: no discriminación; los intereses superiores del niño; el derecho a la vida, la supervivencia y el desarrollo; y las opiniones del niño.
Sin embargo, aunque su aplicación es de obligatorio cumplimiento por parte de los gobiernos, y están bien definidas las responsabilidades de otros agentes como los padres, profesores, profesionales de la salud, investigadores y los propios niños y niñas; en el mundo mucho se desconoce del tema y oídos sordos, pasan como inadvertido esos miles de infantes que mueren en la extrema pobreza, sin hogar, sin protección jurídica, sin acceso a la educación, en situaciones de abandono, afectados por enfermedades prevenibles, sometidos a abusos sexuales, pornografía, prostitución, drogas o al trabajo forzoso.
Felizmente el Estado cubano protege los derechos de la infancia mediante la Constitución de la República a través de los diferentes códigos, leyes y decretos leyes que de ella emanan: el Código de la Niñez y la Juventud, el Código de las Familias, el Civil y el Penal; y tiene un gran número de medidas legislativas, judiciales, administrativas y de otras índoles relacionadas con los derechos del niño, mediante las cuales se regulan los distintos aspectos relacionados con la maternidad, la paternidad y la filiación en general.
Cuba firmó la Convención sobre los Derechos del Niño el 26 de enero de 1990, y procedió a su ratificación el 21 de agosto de 1991, con lo que se convirtió en uno de los primeros países en hacerlo, y ratifico además sus dos protocolos relativos a la venta de niños y la prostitución infantil y el protocolo relativo a la participación de los niños en conflictos armados.
Hoy, cuando en muchas naciones del orbe el respeto a los derechos de la infancia sigue siendo una tarea pendiente. Hoy, cuando imágenes, historias y fotos espeluznantes son titulares de noticias, y rostros tristes, asustados, ansiosos, muestran una realidad para nosotros desconocida; nuestros niños y niñas tendrán una jornada para celebrar el Día Internacional de la Infancia, con la fortuna de ser libres y de haber nacido en Cuba.