Olga Thaureaux Puertas
"Un maestro inspira, guía y enciende la llama del saber”. Esa es una gran verdad. Cuando hacemos un recuento de nuestra trayectoria como estudiantes nos vienen a la mente muchos nombres.
La etapa universitaria representó para el joven Fidel Castro Ruz un período de aprendizaje no solo en el plano académico sino también en lo político.
La mañana transcurría normal. Y de pronto el silencio fue interrumpido por unas voces masculinas que se distribuían las zonas de trabajo. Luego sentimos el ruido característico de las motomochilas.
Hay cosas en la vida que, por ser tan comunes, a veces las vemos como normales o las admitimos como algo casi imposible de solucionar.
Con la naturaleza no se juega, escuché decir desde niña a los adultos que me rodeaban. Argumentaban, por ejemplo, -solo con la voz de la experiencia- que a los ríos no se les debía desviar de su cauce, que hay que estar preparados tanto para fenómenos meteorológicos como para movimientos telúricos de cualquier magnitud…
El hombre también es hijo de las circunstancias, le dijo Fidel al periodista Ignacio Ramonet al reflexionar sobre cómo y cuándo fue creciendo en él la rebeldía.