Historia
El 20 de Agosto de 1957, la comunidad de Palma Mocha fue escenario de una victoria del grupo guerrillero comandado por Fidel Castro Ruz, que no trascendió por la cantidad en fuerzas y medios que participaron, sino porque constituyó el desquite de Alegría de Pío, y mostró la capacidad y osadía de los rebeldes en una acción que pasó ala historia como el Combate de Palma Mocha.
El 29 de mayo de 1870, fue fusilado por las tropas colonialistas españolas en Cuba, el patriota Oscar de Céspedes y Céspedes. Con 23 años de edad, había abandonado las aulas de la Universidad de La Habana, en la carrera de Derecho, para incorporarse a la gesta independentista iniciada el 10 de octubre de 1868.
El combate de El Uvero, el 28 de mayo de 1957, al decir del Che, marcó la mayoría de edad de la guerrilla, integrada para esa fecha por sobrevivientes de la expedición del yate Granma, campesinos y obreros incorporados durante los días posteriores al desembarco, más un grupo de combatientes que en marzo de ese mismo año habían subido a la Sierra Maestra, enviados por el héroe de la lucha clandestina, Frank País García.
Antes de 1959, en Cuba se celebraba el 20 de mayo como día de la independencia nacional. Se nos decía en las escuelas que ese día había nacido la República independiente, que había cesado el dominio español y desde entonces teníamos la más plena libertad. Todo eso, se agregaba, gracias a la “generosa ayuda” del gobierno de los Estados Unidos, a quien debíamos eterno agradecimiento.
No hay más que un medio de vivir después de muerto: haber sido un hombre de todos los tiempos, o un hombre de su tiempo”. En esta aseveración martiana pensamos al conocer el fallecimiento del revolucionario santiaguero Carlos Sarabia Hernández. Porque él fue, antes y después del triunfo de enero de 1959, un hombre de esos dos tiempos. Y en ambos nos legó una lección de ideas transformadas en acciones y de acciones traducidas en obras para la construcción y defensa de la Revolución.
Hoy, cuando las generaciones presentes de santiagueros –y de todo el país- lean estas líneas, les costará trabajo admitir que en la Cuba de antes de 1959 pudiesen existir ignominias como las aquí narradas. Ofensa grande para José Martí, quien expresó su deseo de que la ley primera de la república fuera el culto de los cubanos a la dignidad plena del hombre.
La historia oficial de los Estados Unidos relata la intervención en la guerra hispano-cubana de 1898 como un gesto altruista de liberación. Sin embargo, un análisis de la política desplegada por Washington revela una estrategia meticulosa para arrebatar a Cuba el fruto de su independencia, sustituyendo el dominio colonial impuesto desde España por uno más sofisticado.
El Partido Revolucionario Cubano, fue fruto del pensamiento, de la capacidad organizativa, del espíritu unitario y de la visión política de José Martí, en aras de organizar y llevar a la victoria la guerra necesaria, obtener la independencia y fundar después la ansiada república . Y su programa incluyó contribuir a la independencia de Puerto Rico.