Santiago de Cuba,

Historia

Quintín, con tu nombre es posible tomar a La Habana. Esa aseveración surgida de los labios de Antonio Maceo Grajales, basta para comprender la dimensión del héroe mambí, nacido en Santiago de Cuba el 30 de octubre de 1834 y asesinado el 23 de agosto de 1906 por agentes del gobierno de Don Tomás Estrada Palma, primer presidente de la república neocolonial cubana.

He aquí la forma textual en la que Martí pronunció estas palabras: “Nada hay tan Imprudente como perturbar con propios rencores- ya que hay infortunados que los tengan- la paz en pueblo ajeno; nada hay más justo, en cambio, que dejar en punto de verdad las cosas de la historia, ya que en tanto que consigamos los hijos de Cuba nuestras libertades, la limpidez de nuestra historia y la bondad de los hombres son la única patria que tenemos”.

El 17 de agosto de 1870, fue fusilado en Santiago de Cuba, por las autoridades coloniales españolas, el Mayor General del Ejército Libertador Cubano, Pedro Figueredo Cisneros (Perucho), autor del Himno Nacional Cubano.

Esta afirmación sobre la conciencia revolucionaria del pueblo de Cuba, la pronunció el Comandante en Jefe, Fidel, el 27 de junio de 1963. Y la historia sigue corroborando esa verdad.

Certero pensamiento  evocado cuando de solidaridad con nuestro pueblo se trata, frente al mismo enemigo que, en su nacimiento, caracterizó y denunció José Martí: el imperialismo norteamericano.

Esta máxima martiana está contenida en un artículo publicado en el periódico Patria, el 22 de septiembre de 1894, con el título: El lenguaje reciente de ciertos autonomistas.

Es éste un pensamiento muy conocido en Cuba. Expresión de la voluntad inclaudicable de lucha y de esperanza en la victoria. Está contenido en uno de los documentos más extensos que he leído, escritos por José Martí. Abarca diez y nueve páginas en sus Obras Completas.

La fecha del 30 de julio, sintetiza en Cuba el homenaje a todos los mártires de la lucha libertaria que se reinició con el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, el 26 de julio de 1953. Se escogió ese día por la caída, en 1957, del héroe de la lucha clandestina, Frank País García, y junto a él su compañero Raúl Pujol.

El periódico Sierra Maestra en la clandestinidad no se imprimía en un solo lugar. Fueron varios. Y eso desconcertaba a los cuerpos represores de la tiranía. Hubo casos en que descubrían  uno de esos lugares, pero el periódico continuaba saliendo.   He aquí esos locales, ubicados a veces en las mismas narices de los enemigos.

Se sabe que en los últimos momentos de su vida, Raúl Gómez García recitaba un fragmento de su poema Reclamo del centenario, donde evocaba a José Martí.

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