Historia
Reforma Agraria! Una verdadera reforma, radical, que extirpara definitivamente el latifundismo en Cuba, que hiciera desaparecer a los terratenientes, que devolviera la tierra a sus verdaderos dueños, los campesinos, y acabara con la explotación, el abandono, el analfabetismo, la miseria y la opresión que sufrían nuestros hombres del campo. Fue ese el objetivo supremo del Congreso Campesino en Armas, celebrado en Soledad de Mayarí, el 21 de septiembre de 1958.
Esta cita de José Martí está contenida en una carta dirigida al Director del periódico El Partido Liberal, de México, fechada el 20 de julio de 1887. El tema está referido a la excomulgación, por el Papa, del párroco Eduardo McGlynn, criticada por el Apóstol de la independencia cubana. En este caso el enjuiciamiento sobre la Iglesia es severo y pone al descubierto los intereses a los que sirve la institución.
Quintín, con tu nombre es posible tomar a La Habana. Esa aseveración surgida de los labios de Antonio Maceo Grajales, basta para comprender la dimensión del héroe mambí, nacido en Santiago de Cuba el 30 de octubre de 1834 y asesinado el 23 de agosto de 1906 por agentes del gobierno de Don Tomás Estrada Palma, primer presidente de la república neocolonial cubana.
He aquí la forma textual en la que Martí pronunció estas palabras: “Nada hay tan Imprudente como perturbar con propios rencores- ya que hay infortunados que los tengan- la paz en pueblo ajeno; nada hay más justo, en cambio, que dejar en punto de verdad las cosas de la historia, ya que en tanto que consigamos los hijos de Cuba nuestras libertades, la limpidez de nuestra historia y la bondad de los hombres son la única patria que tenemos”.