Melany García Alarcón nos cuenta: “Me siento súper bien porque he aprendido a compartir, a perder la pena y siempre estoy alegre”.
Emily Negrete Zamora añade: “Me ha gustado mucho porque me ayuda a hacer lo que me gusta: actuar, bailar y conocer muchos amiguitos nuevos”.
Bajo la coordinación de Ana Mustelier Agüero, el proyecto no solo transforma a los pequeños, sino que también fortalece los vínculos entre la familia y la comunidad. En tiempos difíciles, estos niños llenan cualquier lugar con dedicación, amor y esperanza.
La iniciativa surgió de una conversación con la primera secretaria del Partido, Beatriz Johnson, como una nueva manera de transmitir valores a través de la voz de la infancia. Hoy, Sonrisas del 26 demuestra que la cultura y la alegría son herramientas poderosas para formar ciudadanos plenos y comprometidos.
Gracias a este proyecto, la niñez santiaguera encuentra un espacio donde crecer con confianza, creatividad y compañerismo.