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Celia Sánchez Manduley es una figura emblemática de la historia de Cuba. Su vida estuvo marcada por extraordinarias anécdotas que la convirtieron en pilar fundamental para la nación. A pesar de su inmensa contribución, fue su singular humildad la que le dio fama. Como la Revolución, Celia era de, por y para los humildes.Para ella, la acción siempre fue más importante que la palabra.
En el imaginario popular, hay personalidades que son míticas, excelsas, y al tiempo humildes, accesibles, que palpan con sus manos la realidad, para darles curso a problemas con la solución atinada. Y más si tiene un toque femenino. Mi abuela decía que quien le escribiese correspondencia planteándole una situación, ‘resolvía’, gracias a sus horas interminables de trabajo.
En el campo cubano, a excepción de las familias de los terratenientes y de algunos «elegidos», la mayoría de la población no podía disfrutar plenamente de las «bondades» de los Reyes Magos. Antes del triunfo de la revolución, los campesinos, obreros agrícolas explotados y otros trabajadores rurales se encontraban en una situación extremadamente precaria con más de 100 mil personas viviendo por debajo de la pobreza límite como arrendatarios, aparceros, precaristas y jornaleros.
A 66 años de la alborada de enero de 1959, día que marca el triunfo de la guerra liberadora encabezada por el Comandante en jefe Fidel Castro, la Revolución cubana continúa su paso por la vida y por la historia con renovados bríos de epopeya, acompañada como siempre por la unidad y el heroísmo del pueblo, decidido a defender conquistas, principios y valores tan sagrados como la tierra natal y sus héroes.
El 2024 ha sido un año difícil. Decirlo así, sin más luces, es necesario para agradecer por lo que siempre pedimos los cubanos cuando un ciclo está por concluir: salud. Hoy, el tener a mamá y abuela a mi lado son de las realidades que me llenan de esperanza y fuerzas, como la más joven de la familia.