Especiales
Cada 7 de julio se celebra el día del Theobroma cacao, "alimento de los dioses" que conquistó paladares y culturas. Pero en el oriente cubano, este fruto ancestral trasciende la mitología: es herencia viva, economía sostenible y un testimonio de armonía con la tierra. Cuba, especialmente en sus intrincados paisajes orientales, escribe un capítulo único en la historia del cacao, marcado por tradición, terruño y calidad excepcional.
Recuerdo vívidamente hace casi un año, cuando una tarde de domingo, entre el marabuzal y a la sombra de un árbol conocí a Pomier. Estábamos apostados en medio del monte junto a otros compañeros, aprovechábamos el horario de visitas para conversar mientras disfrutábamos de la comida que nos había traído nuetros familiares.
Fundada en 1515 por el adelantado Diego Velázquez de Cuéllar la otrora villa de Santiago de Cuba cumple el próximo 25 de julio 510 años, motivo suficiente para involucrar a todos los sectores de la sociedad en el amplio programa diseñado para celebrar la efemérides que se dedica al 72 aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes.
Los mangos de bizcochuelo de El Caney, fueron la inspiración para que Félix B. Caignet los inmortalizara con su Son Frutas de El Caney, popularizado por el Trío Matamoros y por Compay Segundo, en reverencia a esta fértil tierra: “Frutas, quién quiere comprarme frutas/ Mangos, de mamey y bizcochuelo/ Piñas, piñas dulces como azúcar/ Cosechadas en las lomas del Caney…”
En la provincia de Santiago de Cuba, un medicamento innovador está transformando la lucha contra el cáncer de piel no melanoma. Se trata del HeberFERON, una coformulación de interferones alfa 2b y gamma humanos recombinantes, desarrollada por el Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB) de Cuba.