Santiago de Cuba,

La Bibijoa, mujeres que sembraron equidad

31 July 2026 Escrito por  Yailín Madrigal Silvera

Hubo un tiempo en que los campos de Santiago de Cuba comenzaron a contar una historia diferente. Entre cultivos de guayaba, mango y papaya, un grupo de mujeres decidió demostrar que el trabajo agrícola también podría escribirse con rostro femenino, liderazgo y equidad. Así nació La Bibijoa, una red de mujeres guayaberas que, más que un proyecto productivo, se convirtió en un espacio de empoderamiento, aprendizaje y transformación social.

El año 2019 marcó un momento significativo para el protagonismo de la mujer en el sector agrícola de la provincia. En ese contexto surgieron diversas iniciativas encaminadas a impulsar el Programa para el Adelanto de las Mujeres, entre ellas La Bibijoa: Mujeres Guayaberas, Red Produciendo Equidad, una experiencia que durante sus primeros años evidenció cuánto puede lograrse cuando las políticas públicas , la cooperación internacional y la voluntad de las comunidades avanzan en una misma dirección.

Hoy el proyecto continúa existiendo, aunque atraviesa una etapa de pausa. No ha desaparecido el entusiasmo de sus integrantes ni el compromiso con el que comenzaron el camino. Lo que se ha debilitado son las condiciones para sostener el trabajo cotidiano.

Las causas son diversas. La compleja situación económica que atraviesa el país ha impactado directamente el desarrollo del programa de agrofrutales, limitando la producción y el mantenimiento de los cultivos. A  ello se suma, según expresan las propias integrantes, la disminución del interés y el acompañamiento por parte de los gobiernos locales hacia los proyectos de géneros, que hace unos años atrás especialmente en el sector agrícola demostraron resultados concretos tanto en la producción como en el fortalecimiento del liderazgo femenino.

Actualmente, la red está integrada por 16 mujeres, siete pertenecen al municipio cabecera de Santiago de Cuba  y nueve a Contramaestre. Todas  comparten un mismo lema que resume su identidad y su propósito: La Bibijoa, mujeres empoderadas.

Detrás de esa frase hay historias de esfuerzo, de jornadas bajo el sol, de aprendizaje y de conquistas personales que trascendieron los límites de las fincas para convertirse en reconocimiento dentro de sus comunidades.

Misleidis Rodríguez y Melisa Salinas, dos de las integrantes del proyecto, recuerdan que La Bibijoa fue uno de los cinco proyectos de género seleccionados como medida afirmativa dentro del Programa de Agrofrutales.la iniciativa recibió financiamiento del gobierno de Canadá y fue implementada por el Ministerio de la Agricultura y el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), con la colaboración del Ministerio de Industria Alimentaria y el Ministerio del Comercio Exterior y la Inversión Extranjera.

Aquella experiencia apostó por cerrar brechas de género en cultivos estratégicos como la guayaba, el mango y la papaya. Más allá de las cifras productivas, el proyecto demostró que las mujeres podían insertarse plenamente en el desarrollo frutícola del oriente cubano, asumir responsabilidades, liderar procesos y ganar respeto de productores y comunidades.

Pero quizás el mayor fruto cosechado no pueda medirse en toneladas. Las Bibijoas aprendieron que la igualdad entre mujeres y hombres no es únicamente una aspiración, sino un derecho humano indispensable para construir una sociedad más justa. Comprendieron que el desarrollo sostenible también pasa por reconocer la capacidad de las mujeres para decidir, producir, innovar y transformar los espacios rurales.

Aunque hoy la red no mantiene el mismo nivel de funcionamiento que alcanzó en sus mejores años,sus integrantes no hablan de un final, sino de una resistencia, de continuar preparándose, de seguir acumulando experiencias y de estar listas para retomar el impulso cuando las condiciones lo permitan.

El mayor desafío continúa siendo el mismo que inspiró el nacimiento del proyecto: contribuir al desarrollo de la mujer rural en Santiago de Cuba, especialmente en Contramaestre, donde se concentra una parte importante de estas productoras guayaberas.

Porque las semillas sembradas por La Bibijoa no solo dieron frutos en los campos. También germinaron en la autoestima de mujeres que descubrieron nuevas capacidades, derribaron prejuicios y demostraron que la agricultura  también puede cultivarse desde la equidad.

Mientras existan mujeres dispuestas a defender su sueño. La Bibijoa seguirá siendo más que un proyecto. Será la certeza que los cambios profundos pueden comenzar con una semilla, una finca y la decisión de no aceptar la exclusión como destino. 

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