Santiago de Cuba
Para alimentar y justificar su propósito de destruir a la Revolución cubana, al gobierno de los Estados Unidos no le queda otro recurso que acudir a la mentira. Así ha sido desde el triunfo revolucionario del 1ro. de enero de 1959, y ninguna de esas administraciones, desde Eisenhower hasta Biden, ha dejado de utilizar esa arma, aunque hayan terminado siempre en el fracaso y el descrédito.