Especiales
Corría la tercera decena del mes de octubre de 1962, la polarización entre las potencias llegaba a grados extremos, Estados Unidos al frente del bloque capitalista y la extinta Unión Soviética como punta de lanza del conocido campo socialista que componían la propia Unión de Repúblicas Socialistas y naciones de Europa del
Este, mostraban músculos y dientes. La paz mundial pendía de un delgado hilo.
A la hora de juzgar a una persona se tienen en cuenta sus palabras y, sobre todo, sus acciones. Cuánto más con una obra colectiva como lo es la Revolución Cubana, tan asediada y cuestionada por las “poderosas fuerzas dominantes”, pero sustentada por millones de cubanos dispuestos a “defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio”.
A raíz de la puesta en vigor de la actual Constitución de la República de Cuba, se aprobó y está en ejecución un cronograma legislativo para actualizar las leyes vigentes en el país, a tono con los principios generales de la Carta Magna y acorde al Estado socialista de derecho y justicia social que esta profesa.
Se me antoja comenzar este trabajo con algunas letras de la canción que dice: ¿Quién dijo que todo está perdido?/ Yo vengo a ofrecer mi corazón (…) No será tan fácil, ya sé que pasa/ No será tan simple como pensaba/ Como abrir el pecho y sacar el alma/Una cuchillada del amor (…) Hablo por la vida/ ¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón…